Como propina, en el pasado Rally de la Llana me tope con una replica de Kitt, El Coche Fantástico.
De peque, al igual que muchos críos de mi generación, soñaba con emular las andanzas del justiciero Michael Knihgt y ponerme a los mandos de este Pontiac Firebird para efectuar espectaculares saltos y acrobacias y alcanzar velocidades sónicas.
Lo mejor es que que después de tantos años este coche no ha perdido ni un ápice de su espectacularidad y aun sigue provocando la admiración y la simpatía del publico.
Enhorabuena al propietario de esta unidad por mantenerla impecable y por permitirnos con su sola contemplación regresar a los años ochenta.
De peque, al igual que muchos críos de mi generación, soñaba con emular las andanzas del justiciero Michael Knihgt y ponerme a los mandos de este Pontiac Firebird para efectuar espectaculares saltos y acrobacias y alcanzar velocidades sónicas.
Lo mejor es que que después de tantos años este coche no ha perdido ni un ápice de su espectacularidad y aun sigue provocando la admiración y la simpatía del publico.
Enhorabuena al propietario de esta unidad por mantenerla impecable y por permitirnos con su sola contemplación regresar a los años ochenta.




