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viernes, 6 de octubre de 2023

LOS PASEOS DEL LEÓN, SUNBILLA

 



En esta ocasión el leoncito nos lleva hasta otro de esos lugares encantadores de los Pirineos Navarros. Últimamente dirijo mis escasas salidas en coche,  hacia estos relajantes parajes de montaña regados por el Bidasoa, ¡perdón! el Baztán, como es denominado en estas tierras. El rio Baztán es el autentico eje alrededor del cual se fueron surgiendo los principales núcleos rurales, ya que muchos caseríos se hallaban diseminados y perdidos por agrestes zonas montañosas.




Abandonamos la N-121-A que une Navarra con Gipuzkoa y cruzamos el rio por el puente nuevo, para estacionar comodamente. Lo primero que vemos al llegar a Sumbilla (Sunbilla en Euskera) es una imponente escultura dedicada a uno de los hijos ilustres de la villa. De hecho la plaza del pueblo lleva el nombre de Ramon Latasa, una leyenda del deporte de la hacha,  o como se les conoce en Euskera,  Aizkolari. De hecho su vida daría para un película, aquí tan solo diremos que para sobrellevar las penurias de la posguerra, como algunos vecinos dada la proximidad con la frontera francesa, se vió obligado a ejercer de contrabandista y a raiz de esas actividades resultó herido por un disparo de la benemérita



También en la misma plaza podemos observar en el suelo el escudo de la villa. Originariamente en blanco y negro,  no como el actual muy colorido.



Encontramos los primeros registros escritos refiriéndose a la población como "Husumbil" en el año 1280. Su toponimia originaria podía ser Usun Bil, (pozo redondo) y la A añadida posteriormente tendría la función de articulo determinado. 

La iglesia del pueblo dedicada a San Juan Bautista y San Tiburcio fue erigida en el siglo XVI, a excepción del campanario que es del XIX.  Su arquitectura es la típica de la zona, como siempre vemos presentes esos aleros de madera para salvaguardar a los feligreses en días lluvioso, y sobre su blanca fachada resaltan piedras decorativas de color rojo. También destaca la altura de su campanario que resulta visible desde cualquier lugar del pueblo.



En el jardín delantero encontramos las típicas estelas discoidales, elementos funerarios anteriores a la cruz cristiana y alrededor de la iglesia también pisamos sepulturas en el suelo sobre las que podemos transitar. 



El caudaloso Baztán divide el pueblo por la mitad






Al otro lado del rio encontramos la calle principal,  por la que antiguamente transitaba la carretera que unía Irún con Pamplona. En ella se alinean a ambos lados casonas y palacios de tres y cuatro pisos con puertas de arcos de medio punto y gruesos portones de madera de doble hoja.



En la calle principal también hallamos un mural que rememora el lugar que ocupó la estación del desaparecido ferrocarril del Bidasoa, conocido por los lugareños como Tren Txikito.  Un trazado de tren construido en un principio para transportar mercancías y posteriormente también viajeros hasta Irún. El tren txikito desapareció en 1956 fruto del cierre de las minas y el imparable aumento del trafico rodado.  La antigua vía férrea ha sido actualmente reconvertida en vía verde para disfrute de senderistas y ciclistas.


Justo delante en la otra acera de la calle mayor vemos la casa consistorial. El edificio original fue construido en el lugar donde tenían reunión las juntas vecinales y data de 1673,  y el actual de mediados del siglo XIX. En su parte posterior la que da al rio podemos divisar en un tejadillo una escultura dedicada a San Tiburcio.




Pero la mayor joya arquitectónica de Sunbilla es su puente medieval de piedra. Es una obra de tres arcos de medio punto de 64 mtrs de largo y nueve de altura. Constituye una privilegiada atalaya desde donde se puede divisar todo el pueblo. El puente se construyó en 1562 en el mismo lugar que ocupaba un puente de madera. El Baztán en época de lluvias puede a llegar a ser un rio muy bravo,  hay constancia de dos crecidas en el siglo XVII que se llevaron por delante el puente. Los `ropios vecinos de Sunbilla colaboraron activamente en sacar del lecho del rio mas de 2.500 piedras.
Formaba parte del transitado Camino Real que llegaba hasta Francia y su importancia estratégica y de vía vital de comunicaciones era tal que el coste de sus reconstrucciones fueron sufragados en parte por las villas vecinas. En el siglo XVIII durante la Guerra contra las tropas napoleónicas se tomó la arriesgada decisión de derruirlo,  para evitar así las incursiones francesas, pero por fortuna finalmente no se llevó a cabo. En 1992 se alivio el tránsito al construirse el nuevo puente.

Y que actividades hacer en Sunbilla?.  Podemos acampar, disfrutar de su gastronomía, dar un paseo por la vía verde, refrescarnos en el rio o incluso probar nuevas experiencias como entrar en una Sala de Escape. Todo ello lo hacen un destino ideal para pasar un día esplendido.

sábado, 10 de junio de 2023

LOS PASEOS DEL LEON; CASTRO URDIALES

 


Castro es la primera población cántabra que nos encontramos si venimos desde la costa vizcaína. Y la verdad es que es una anticipo de lo que nos ofrece Cantabria Infinita. No falta la naturaleza salvaje,  donde a lo largo de su costa encontramos una preciosa alternancia de acantilados, playas y marismas. Por si fuera poco,  sus villas marineras parecen resistirse a perder encanto y su legado histórico, pero a la vez ofrecen al viajero todo tipo de modernos servicios.  Castro Urdiales es un perfecto ejemplo de todo esto




Tras aparcar el Leoncito, subimos a un mirador con unas vistas espectaculares sobre la Iglesia de Santa María de la Asunción y también del Castillo Faro de Santa Ana, ambos encaramados a un peñón. Por ahí el acceso a estas colosales edificaciones era poco menos que suicida y debíamos descender hasta el puerto. 


Su nombre parece provenir del romano Castro Vardulies, un asentamiento de Várdulos.  En 1163,  Alfonso VIII le concede el título de villa, muchos años antes que otras poblaciones de la costa cantábrica incluso antes que la capital Santander
En el puerto hallamos el ayuntamiento en una plaza porticada bajo la que se alojan gran numero de restaurantes y cafeterías.


Desde el puerto podemos acceder a la Catedral,  que data del siglo XVIII.  Está considerada como el monumento gótico más importante de la región, siendo declarado Bien de Interés Cultural en 1931. Su ubicación encima de un acantilado y su aspecto de estilo normando le otorgan un fiero aspecto de fortaleza medieval. 


La edificación es todo una lección de arquitectura gótica, donde apreciamos elementos típicos del siglo XVIII,  como pináculos, arbotantes y contrafuertes. Aterradores y fantásticos seres parecen vigilar el horizonte desde las cornisas.


No menos imponente resulta la edificación del Castillo de Santa Ana. Justificado porque el litoral cantábrico se vio asolado por incursiones constantes de tribus escandinavas que ejercían la rapiña y el pillaje. Actualmente en su terraza se aloja un faro marítimo. El Castillo visto desde distancia parece el puesto de mando de un gigantesco navío.


Junto al castillo se alza un todavía lozano puente medieval,  resistiendo los embates del mar y del viento del litoral.


Castro Urdiales por su emplazamiento posee una importante industria naviera documentada desde el siglo XIV. Naos fabricadas en los astilleros de Castro participaron en la reconquista de Sevilla y Cádiz.
Con el descubrimiento de América los comerciantes de la villa se dedican al comercio de ultramar produciendo un resurgimiento de la villa. Quince naves y cuatrocientos hombres se enrolan en la Armada Invencible. En 1796 se abandona el señorío de Vizcaya para incorporarse a la provincia de Cantábria.


Lógicamente otra de las principales actividades económicas de la zona ha sido la industria pesquera, y en la época moderna otro sector en alza ha sido el turismo. Todas las calles parecen ser un hervidero de marisquerías, asadores y cafeterías.


La calle Ardigales,  paralela al paseo marítimo,  es la arteria vital del casco viejo, donde encontramos además de bares y restaurantes todo tipo de establecimientos comerciales.



Siguiendo esa calle desembocamos en la Plaza de la Barrera y junto a ella el Parque de la Música, es una zona romántica donde se hallan edificios señoriales. 



La plaza de la Música desemboca en el Paseo Marítimo que nos regala las mejores vistas del puerto.



No sé a ustedes, pero en los enclaves tan paradisiacos como este, me pasa que el reloj avanza a una velocidad asombrosa y aunque Castro Urdiales es un inicio de ruta maravillosos debemos proseguir viaje.

martes, 7 de marzo de 2023

LOS PASEOS DEL LEÓN; MAZINGER Z EN CABRA DEL CAMP




En 1978 cuando se estrenó la serie Mazinger Z en España,  un servidor contaba con apenas seis años. Eso da una idea del impacto que me causó la primera vez que ví al gigantesco robot en la pequeña (nunca mejor dicho) pantalla,  a pesar de ser esta todavía en blanco y negro. 



Nuestra generación todavía se nutría de dibus japoneses pero de otro índole, casi culebrones de niños abandonados por su madre,  o niñas huérfanas que correteaban descalzas por los Alpes suizos  o simpáticos animalillos que paseaban por el bosque. Por contra en Mazinger Z, los protagonistas eran unos adolescentes que todavía iban a la escuela pero ya conducían motos a toda velocidad y sobre sus estrechos hombros recaía la responsabilidad de salvaguardar la paz mundial luchando contra terribles monstruos mecánicos de 20 mtrs de altura fabricados como churros por el Dr. Infierno



Pero como se suele decir,  lo bueno si breve dos veces bueno,  y los nenes y nenas de mi generación  apenas vimos 32 episodios de los 92 que se llegaron a producir en Japón. La leyenda negra dice que las madres españolas alarmadas ante el festival de destrucción y violencia,  colapsaron las centralitas de TVE exigiendo su cancelación. Aunque se derribaban multitud de edificios, aviones, trenes o barcos, yo no recuerdo haber visto en escena ningún fallecido y los protagonistas salían siempre ilesos de las múltiples batallas, de modo que tal vez no fuera este el motivo real del porqué a los chavales españoles se les privó de dos tercios de la serie. 😕



Analizando con profundidad este impacto se pueden extrapolar conclusiones casi sociológicas sobre hábitos y usos sociales, eran tiempos en que todavía no existía el tan traído streaming actual,  ni tan siquiera estaba el video, de modo que si no estabas sentado ante la pantalla justo a la hora de la emisión,  te perdías irremediablemente el episodio y en el recreo de la E.G.B te quedabas sin tema de conversación.
El que esto suscribe era un fan total y llegué a coleccionar cromos, tebeos incluso a hacer comprar a mis progenitores unas figuras de plástico de tamaño considerable que disparaban proyectiles. Todo aquello quedó en el recuerdo, incluso se perdió físicamente con el pasar de los años, pero imaginaros mi ilusión recobrada cuando me enteré de la existencia de una recreación a tamaño natural de MZ. Y no estaba en su país natal sino en España, en Cataluña, en Tarragona



Imaginaros mi nerviosismo y expectación al coger la salida de la autopista AP2 y dirigirme por la C37 hacia El Pont De Armentera. Luego fui siguiendo las indicación de los blogueros, pues no recuerdo si ya existía GMAPS, pero desde luego yo todavía no lo había descubierto, así que un poco a ojo fui deambulando con mi leoncito por una urbanización llamada El Mas del Plata. Y efectivamente ahí estaba plantado en medio de una plaza sin asfaltar que permitia estacionar a sus pies. Esa figura colosal e inconfundible,  asomaba la cabeza por encima de pinos y postes cercanos,  y blandía amenazador sus enormes puños al aire.


Por supuesto no perdí la oportunidad de retratarme junto a sus patorras. En contra del dicho aquel de que es "mejor no encontrarte y conocer cara a cara a tus ídolos no vayan a defraudarte", me pareció una recreación mas que correcta, sobre todo en cuanto a formas y proporciones. 
Pero tal vez a estas alturas (nunca mejor dicho) os estaréis preguntando que hace aquí el Dios Demonio nipón,  tan lejos de su piscina-garaje a los pies del Monte Fuji
La historia de su creación se remonta a un lejano 1979, en plena efervescencia de la serie y es todo un canto al marketing oldschool. Que queremos vender una urbanización?,  pues que mejor idea que erigir una especie de parque temático con figuras de los protagonistas de MZ. Ignoro si las casas de la urbanización se vendieron tan rápido, pero MZ se quedó allí solo esperando a su piloto Koji Kabuto,  su planeador y a su media naranja Afrodita A.



Los años no perdonan a nadie ni a nada,  el indestructible  Japanium empleado (en realidad acero y fibra de vidrio) en su construcción,  resiste bastante bien,  la pintura en cambio ha perdido parte de su esplendor y aparecían algunos verdines. 
Pero desde que tomé estas imágenes ha pasado algunos años y afortunadamente parece ser que el robot ha sido recientemente repintado. Otra excusa para volver a visitar a este ídolo de infancia!