En esta entrada proseguimos la ruta por tierras gerundenses del Alt Empordà iniciada en el Teatro-Museo Salvador Dalí.
Salimos de la ciudad de Figueres por la N260 en dirección a la localidad costera del Port de la Selva. Deberemos coger un desvío señalizado hacia el monasterio de Sant Pere de Rodes. La carretera recorre parte del bello y salvaje territorio de la Sierra de Rodes. situado en el Parque Natural del Cap de Creus.
Es un puerto empinado, estrecho y repleto de curvas bastantes cerradas. Una subida vertiginosa pero a la vez preciosa, donde dejamos atrás el llano territorio interior y conforme vamos ganando altura va apareciendo el mar como inmenso telón de fondo. Si no tenemos mucha prisa y el trafico no está muy congestionado como fue mi caso, es imposible no sucumbir a la tentación de detenerse en los miradores y deleitarse con las vistas del Cap de Creus.
Justo antes de coronar el puerto hallamos el desvío hacia el conjunto monumental de St.Pere de Rodes. Pero si lo deseamos podemos seguir la ascensión a pie hasta unos restos arquitectónicos pertenecientes a un castillo, al pueblo abandonado y a la iglesia de laSanta Creu. Nos situaremos entonces a unos privilegiados balcones a más de 500 mtrs sobre el azul mediterráneo.
La leyenda cuenta que el monasterio fue fundado por unos monjes que huyeron con reliquias cristianas para preservarlas del Saqueo de Roma. Documentalmente podemos situar los orígenes de la abadía alrededor del siglo IX, cuando fue habitado por una comunidad benedictina que permaneció hasta el año 1798. Tras siglos de decadencia, expolio artístico y monumental la Generalitat inició la recuperación para abrir la puerta a los visitantes. Durante la restauración se encontró un tesoro oculto de 658 monedas de oro y plata.
Desde el parking tenemos un caminillo que en apenas cinco minutos nos deja a las puertas de la antigua abadía. Una vez dentro del recinto nos sentimos miniaturizados por las descomunales dimensiones del portalón de entrada a la iglesia y las torres de defensa y del campanario.
La arquitectura de la iglesia también es colosal, con una altura de la nave de 16 metros, sostenida por unas columnas dobles con capiteles de estilo corintio.
El claustro interior se encuentra protegido por unas murallas a los pies del campanario y del torreón.
Unas escaleras nos conducen al claustro superior con acceso al interior de las imponentes torres. Aunque no muy estilizadas resulta alucinante la resistencia al tiempo de estas construcciones basadas en la simple y milenaria técnica del arco de medio punto. Desde luego este templo-fortaleza hace honor a su patrón y la cita bíblica; "Pedro tú serás la piedra sobre la que edificare mi iglesia"..... pues aquí tenemos ingentes toneladas de piedras.
No todo iba ser recogimiento y austeridad, en un alero de la construcción tenemos los modernos servicios de un Bar-Restaurant. Desde este balcón privilegiado uno se queda embelesado con las vistas, sobre todo viendo el sinuoso descenso que nos espera hasta la localidad más cercana, el Port de la Selva, pero también se sobrecoge pensando en la vida tan aislada de las gentes que poblaron este lugar en la Edad Media.