"África no puede ser atravesada en 600, no dura ni cien Kms. en las pistas, en los terrenos de arena y dunas, ni en el erg, como las hamadas, y llanuras de piedras negras o el reg".
Álvaro Campos obtuvo esta respuesta de un amigo y buen conocedor del continente negro.
Para asegurarse repitió la pregunta a Félix Rodriguez de la Fuente amigo y experto viajero; "Es como intentar correr el Grand National con un poni".
Pero por suerte Alvaro Campos militar y experto mecánico no cejó en su empeño y pidió un permiso de tres meses al Ministerio de Defensa y comenzó a preparar el Proyecto Madrid-Ciudad del Cabo, empresa que le llevaría hasta el despacho del mismo presidente de la Seat. "Os voy a dar lo que necesitéis, el 600 es mi hijo predilecto" con estas palabras Sanchez Cortés puso a disposición del aventurero tres 600L modificados (relativamente) para el viaje africano, uno de ellos descapotable.
Los seis aventureros, apodados por ellos mismos como el Capi, el Legía, el Profe, el Limas, Victor, y el Májara contaron con el amadrinamiento de la Princesa Sofía y partieron un 18 de Mayo de 1971 de Madrid con rumbo a Melilla para cruzar en ferry hasta Marruecos, donde las autoridades les obligan a desmontar las radios emisoras-receptoras con lo que los astronautas lunares contaron con más cobertura que los 600.
A partir de ahí los pequeños Seat deberán atravesar el inmenso continente Africano, unos 24.000 kms recorridos a través de Marruecos, Argelia, Níger, Camerún, República Centroafricana, Congo, Uganda, Kenia, Tanzania, Zambia, Rhodesia, y finalmente Sudáfrica.
Travesía Africana en Seat 600 es el libro recién publicado por Ediciones Del Viento, extraído de las vivencias de Campos ahora hace la friolera de 46 años. Acabo de leer este libro y lo encuentro totalmente recomendable, tanto para los fans del pelotilla como para los aficionados a los viajes de aventura.
En él encontramos numerosas fotos, recortes de prensa y también viñetas de cómic sobre las incontables anécdotas que depara la expedición.
Llegados a este punto si me preguntáis por si los 600 completaron y sobrevivieron al viaje, temo haceros un spoiler por si deseáis haceros con el libro, (altamente recomendable), por ello solo os avanzaré que "los pelotillas" se comportan heroicamente a pesar de estar fuera de su hábitat natural y de sufrir un duro castigo causado por el calor en ocasiones superior a los 54 grados, los continuos pinchazos provocados por las piedras, y los socavones de las onduladas e irregulares pistas capaces de acabar acabar con las suspensiones como si fueran de mantequilla, o el polvo y la arena que colapsaban continuamente los filtros.
No se puede decir lo mismo de las conductas insensatas de algunos de los conductores expuestos al cafard (locura del desierto), y de los talleres donde se intenta reparar los autos muchas veces sin los conocimientos y los repuestos necesarios.
En esta aventura África se revela como una abigarrada mezcolanza de etnias, culturas y religiones muchas malviviendo bajo sangrientos regímenes militares dictatoriales, los paisajes terrenos y climas no pueden ser tan dispares entre sí pero siempre extremos, mientras la fauna tan exuberante como salvaje, a veces es menos impredecibles que los propios funcionarios o aduaneros.
Los 600 en África son como diminutas pulgas recorriendo el lomo de un gigantesco elefante (palabras del autor), pero justamente en el año de su efemérides son un vivo testimonio de su grandeza y recuerdan las gestas que ha sido capaz de hacer el seiscientos en estos 60 años.








