La familia Aguinaga es un nombre de referencia en Bilbao para todos aquellos propietarios de Mercedes-Benz y lleva desde 1945 vendiendo, reparando y restaurando estas estrellas rodantes.
Recientemente se inauguró este centro y cuando llegó a mis oídos no dudé en que algún día lo visitaría. Y aunque ha tardado más de lo deseado por fín ese día llegó.
Para ser concretos el Museo esta situado en Barakaldo en las cercanías de un gigantesco centro comercial, (recordar, por aquí todo se hace a lo grande), famoso por alojar un Ikea entre otros grandes comercios. Este museo solamente tiene abiertas sus puertas los Jueves tarde y los Sábados por la mañana.
Nada más llegar encontraremos fácilmente aparcamiento en las cercanías del concesionario, distinguible en la lejanía por su monolito oscuro rematado en lo alto por una estrella plateada. Pues bien la entrada al museo es por la parte trasera, antes de entrar vemos un Mercedes preparado para Bajas o Raids y en otra esquina se esconde tímidamente un camión Unimog.
Ya preparaba la cartera cuando el encargado del recinto me suelta que visitar este templo Mercediano es totalmente gratis.
A la entrada se te van los ojos por todas partes, y no sabes por donde comenzar la ruta, tras un rápido examen visual de la nave veo que parece estar dividida en dos secciones.
Según entramos a la derecha parece haber un taller operativo donde se llevan a cabo operaciones de mantenimiento y reparación de los vehículos expuestos. Un par de ellos parecían retirados para ser puestos a punto.
Es de agradecer la detallada información sobre cada uno de los modelos que aparece en un pedestal con una placa metálica grabada, donde ademas de un gráfico están perfectamente expuestas las características técnicas, datos de producción y una breve pero esencial reseña para situarnos si no somos expertos en la marca.
Los coches no portan matricula, me pregunto como podrán entonces salir a la calle y circular, tal vez sí tengan y la han retirado para la exposición. También me pregunto dado su elevado valor quien será el valiente que se atreverá a sacarlos a la calle.
En el taller también encontramos dos unidades del L319D, un vehículo comercial ligero fabricado entre los años 56 y 68.
Entrando ya en la primera sala nos saluda un pequeño descapotable de los años 30. Es un W21 de 2 litros y 6 cilindros.
Más extraño es este Mercedes de motor trasero, de 1.300 cc y tres velocidades, parecido a un VW Escarabajo, seguro que el Doctor Porsche tuvo algo que ver ahí. Acabamos de entrar y ya llegan las primeras sorpresas, esto pinta bien...
Estos volantes de tres radios y con un aro central parecen ser una tradición en la marca.
Me asombra lo pequeño que eran entonces los habitáculos y encima el volante de radio enorme y los relojes parecen estar desplazados hacia el lado de un acorralado copiloto.
Este modelo de nombre oficial 170 D W136, debido al castañueleteo de sus motores diésel recibió en España el apodo de Lola Flores.
Incluso aunque no lo parezca este cabrio es un auto de policía, su anecdotario cuenta que este W136 debía ser entregado a sus clientes en color verde policial pero hasta los de MB son humanos y a veces se equivocan, de ahí su color azul.
La versión descapotable no desmerece nada. Por sus colores y formas parece un pequeño yate.
Esta serie de autos realizados tras la II Guerra Mundial fueron apodados Pontón, pues en el día de su presentación a la prensa, a un periodista se le ocurrió comparar su diseño con el de un puente. Estos autos ya portaban los faros encastrados en el frontal.
Fueron vehículos de gama media que dieron prestigio y abundantes ingresos a la marca.
A pesar de que muchos opinan que desciende del icónico 300 SL Gullwing, en realidad aprovechaba la plataforma del W180 por tanto era la versión cabrio del modelo Pontón, diseñado especialmente para el público norteamericano.
En todo caso este auto levantó gran expectación en su presentación en el Salón de Ginebra de 1955 y es reconocido como uno de los roadsters más bellos en la historia de la marca.
A continuación un auto no menos imponente, el W186 Type 300 en versión sedán fue apodado Adenauer, pues el canciller germano utilizaba unidades personalizadas de este modelo para acudir a los actos oficiales.
La calidad de fabricación es extraordinaria, debido a que en gran parte era manual.
La calidad de fabricación es extraordinaria, debido a que en gran parte era manual.
También tuvo su correspondiente versión cabriolet, de 4 puertas con una inmensa capota de lona.
Se fabricaron poco mas de 400 uds y están entre los MB más cotizados.
Su parrilla de radiador vertical cuenta con 16 tramos.
¡Cuantos focos!, de noche debía brillar como una luciérnaga, de cromados tampoco andaba corto.
Se fabricaron poco mas de 400 uds y están entre los MB más cotizados.
Su parrilla de radiador vertical cuenta con 16 tramos.
¡Cuantos focos!, de noche debía brillar como una luciérnaga, de cromados tampoco andaba corto.
Su hermano pequeño fue este W187 220 A presentado en 1951. Pero sus 100 caballos y 145 Km/h eran capaces de despeinar a sus afortunados propietarios, generalmente actores de cine y artistas.
Acabamos la primera nave con este descomunal (en cuanto a tamaño y presencia) W023 Type 320 12/55 producido entre 1926 y 1930.
Diseñado bajo la batuta de Ferdinand Porsche era conocido como Limousine Pullman.
Esta unidad era originalmente un Open Tourer y posteriormente se la añadió una cabina tipo Saloon intercambiable, de modo que se disponen de dos carrocerías en el mismo coche.
Si os ha gustado el reportaje os espero en la segunda entrega, donde veremos la segunda nave destinada a autos un poco más actuales, junto con alguna que otra sorpresa.
CONTINUARÁ






















