Con el buen tiempo llegan las vacaciones, y con las vacaciones las actividades de relajo que más nos gusten, como visitar lugares turísticos, chapuzones en playas y piscinas, comer helados, largas siestas, acampadas y picnics campestres, deportes náuticos y en definitiva pasar más tiempo con los seres queridos. Actividades incompatibles con la búsqueda de temas y su posterior redacción de posts, así que este mes no me encontrareis por aquí, de modo que me despido, no sin antes desearos un.....
Vaya por delante que no trato de elogiar el hecho, pues se trata de un acto delictivo con todas las de la ley, pero en esta historia verídica hay tanto ingenio, osadía y por que no decirlo elegancia de ejecución, que considero que si no alabado al menos este suceso debe ser recordado. Además nadie resultó herido y el robo se produjo a una entidad bancaria que suponemos disponía de seguros con los que hacer frente a estos sucesos.
En 10 de Diciembre de 1968 se vió el robo más grande sucedido en Japón, incluso a fecha de hoy. Ese día la sucursal de Kokobunji del banco conocido hoy como Mitsubishi UFJ Shintaku Gingko portaba las bonificaciones de fin de año para la fábrica Toshiba en Tokio. Cuatro hombres entre los que se encontraba el director de la sucursal bancaria viajaban a bordo de un Nissan Cedric con su maletero ocupado por varias cajas de duraluminio rellenas de billetes por el importe de unos 300 millones de yenes (unos 800 mil dólares de la época).
El ladrón se disfrazó de policía motorizado y a mitad de trayecto detuvo el Cedric del banco con la excusa de que la casa del director acababa de ser volada por los aires, y que tenía serias sospechas de que otra bomba había sido alojada en los bajos de su Nissan. Con ese pretexto el ladrón se coló debajo del auto y activó una aparatosa bomba de humo, posteriormente ordenó a los ocupantes del coche de que lo desalojaran y se alejaran lo máximo posible para resguardarse. A continuación el falso policía motorizado volvió al coche y arrancó escapando con las maletas que los banqueros habían olvidado en el maletero. En un descampado cambió el Nissan por un discreto Toyota Corolla azul oscuro, maniobra que repitió una segunda vez luego para más seguridad.
Originalmente se robaron varios coches con la intención de hacerlo pasar por un vehículo policial, pero los ladrones estimaron finalmente convertir una motocicleta, un trabajo más fácil, lo que llevó a especular que el atraco fuera obra de los Bosozoku. El único error que cometió el ladrón aquel día, fue arrastrar la funda de la motocicleta encallada en los estribos de la moto.
Tras unos 900 millones de yenes dilapidados en la investigación, los ladrones nunca fueron detenidos y después de siete años de circo mediático en el que las autoridades policiales perdieron prestigio a capazos, en 1975 el caso prescribió.
Todavía a día de hoy el caso sigue dando de hablar y es recordado, como hicieron en este artículo de Japanese Nostalgic Car , blog de referencia dedicado a los coches nipones.
A continuación os dejo una recreación del Robo del Siglo en Japón.
Quien dice que un monovolumen tiene que ser solamente para las aburridas tareas cotidianas como llevar los críos al colegio y hacer la compra en el hiper?. Esta era la premisa que los chicos de marketing de Peugeot quisieron desmentir en 1995. Así nació la loca idea de probar que un monovolumen de Sochaux a pesar de su tamaño, peso, aerodinámica y centro de gravedad elevado era capaz de ir tan rápido como un turismo en las 24 hrs de Spa Francorchamps.
La preparación para inscribirlo en la Clase 2 Supertouring, corrió a cargo del equipo belga Kronos Racing con el apoyo de la marca oficial, quien cedió piezas de sus 306 Maxi y del 406 Superturismo. El motor de 2 litros erogaba una potencia máxima de 280 cvs, nos puede parecer escasa pero en acontecimiento de resistencia no importa tanto la potencia como la fiabilidad.
El equipo formado por los pilotos belgas Bachelart, Verellen y Witmeur se clasificó para salir en la sexta línea de la parrilla
Aunque el 806, no terminó aquella carrera debido al desgaste adicional vinculado a un automóvil tan especial, no se puede decir que fracasara, pues este monovolumen cumplió su función a la perfección, convirtiéndose en el favorito de los aficionados. Según uno de sus pilotos, el belga Pascal Witmeur el publico aplaudía a rabiar cada paso de este monovolumen por Raidillion, les gustó porque además de atípico a menudo iba sobre dos ruedas.
Este pintoresco vehículo salió a laventa en Noviembre de 2020 por si todavía estás interesado en poseer una supervan.
Volvemos a rescatar del olvido la sección musical del blog, y lo hacemos con un temazo que seguro os sonará. Lo que ya no estoy tan convencido es que recordéis el protagonista del clip, nada menos que un Square-Bird o segunda generación del Ford Thunderbird.
El tema Broken Wings de 1985 fue el principal éxito de la banda estadounidense Mr.Mister, incluida en su álbum "Welcome to the real world".
En el clip vemos las evoluciones al volante del vocalista del grupo, Richard Page conduciendo unFord Thunderbirda través de los típicos escenarios desérticos del sur, de donde proviene la leyenda del pájaro de fuego que consus grandes alas provocaba las tormentas y traía la tan ansiada agua a los pueblos indígenas.
El video recoge muy bien el espíritu road movie de la canción, recientemente recuperada para el gran público gracias a formar parte de la banda sonora del videojuego Grand Theft Auto Vice City.
Los autos de carreras están diseñados para ser rápidos en circuito, pero no para recorrer grandes distancias en carretera abierta al tráfico, y mucho menos almacenar neumáticos, herramientas y toda la logística que requiere un gran premio o una prueba de resistencia.
Por no hablar del elevado valor de los coches, no debieran estar expuestos a las inclemencias del tiempo, tampoco debieran sufrir ningún percance durante el traslado a los Grandes Premios.
No siempre esto fue así, y los pioneros de las carreras acudían ellos mismos a las pruebas con el mismo coche que después utilizaban para correr. Hazaña repetida hasta los años 50 y 60 por los Gentlemen Drivers (pilotos privados con menos medios). Hasta hace poco era imperativo desplazarse desde la localidad de origen hasta los tramos en algunos rallyes, por ejemplo el de Montecarlo. Pero con la llegada de la profesionalización en el Motosport y la aparición de las marcas oficiales se fue imponiendo el transporte de los coches de carreras y toda su logística hasta los circuitos, en camiones de las propias escuadras. También las furgonetas de asistencias cargadas de repuestos y mecánicos se desplazaron a pie de tramos y facilitaron mucho la vida de los sufridos pilotos de rally.
Actualmente los camiones han ido un paso más allá y además se han convertido en autenticas casas rodantes instaladas en los circuitos, y hacen funciones de todo tipo, sala de prensa, de reuniones del staff, comedores,....
Este es pues mi homenaje personal a todos estos gigantes de la ruta, frecuentemente olvidados por los aficionados junto a todo su personal logístico en la sombra, sin el cual no se podrían disfrutar en vivo de estas carreras que tanto nos apasionan.