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lunes, 9 de noviembre de 2020

GOLFEANDO, CESTONA

 


Para celebrar que habíamos superado la Inspección Técnica de Vehículos anual, y quitar las telarañas del motor después un largo periodo parado,  nos dirigimos a la pequeña población de Zestoa-Cestona que deparaba un buen numero de sorpresas.

Cestona esta situada a unos 40 Kms de San Sebastián y como siempre tenemos dos opciones;  la rápida pero insulsa y aburrida autopista o la carretera provincial GI-634 que discurre paralela a la costa,   atravesando Orio, Zarautz, Getaria y Zumaia. Sin dudarlo elegí la segunda opción. Al llegar a Zumaia deberemos coger el desvió hacia Azpeitia y en escasos 5 Km llegamos a Zestoa.

El aparcamiento no es problema,  pues hay varias areas disponibles sin pago en las afueras de la villa. A partir de ahí una pista asfaltada transcurre paralela al rio Urola y se interna en el monte.


Atravesamos el puente viejo, construido en madera originariamente en el siglo XIV y reconstruido en piedra en el siglo XVII. 
Esta villa esta marcada por el agua que circula abundante por doquier,  por ello hallamos fuentes y lavaderos como este de 1821, cuando no había electrodomésticos, y se reunían ahí diariamente las mujeres de la zona.


En un giro de este bucólico caminito aparece Lilibea, el Palacio de Lili. Los Lili eran señores feudales y terratenientes de buena parte de la zona. Originalmente constaba de una Casa Torre con funciones defensivas y en 1525 se levanta el Palacio, símbolo de la riqueza y estatus social de la familia. Los últimos miembros de la familia residieron allí hasta 1680, tras lo que el lugar inicio un largo periodo de decadencia y fue utilizado como caserío. Finalmente en el año 2000 el ayuntamiento intervino para preservar su integridad y fue restaurado por la fundación Ekain. Actualmente se puede visitar y se representan ahí funciones teatrales recreando su historia.


El camino hacia Ekainberri es un lugar de esparcimiento muy relajante frecuentado por excursionistas y ciclistas.


Desde el Palacio de Lili no andaremos mucho mas hasta toparnos en una vaguada con EkainBerri, unas instalaciones de cemento y metal que albergan un museo con una replica a escala del interior de las Cuevas de Ekain.  La cueva original descubierta en 1969, fue cerrada al publico para preservar su integridad y contenía cientos de muestras de arte rupestre del paleolítico, declarado Patrimonio de la humanidad en 2008. 


El edificio parece un bunker blindado pero yo creo que llegué fuera de horario y además luego leí que para poder visitar las replicas se debe concertar cita previa. De modo que nos damos la vuelta por el mismo camino que en poco mas de un Km nos lleva de vuelta al pueblo.

Cestona como muchos sitios de la zona esta construido sobre una loma y fuertes rampas o si lo preferimos escaleras nos llevan hasta la Plaza Foru donde se halla la Parroquia de la Natividad de Maria y el ayuntamiento un antiguo edificio construido originalmente para presenciar los espectáculos taurinos. A ambos lados de la plaza todavía se conservan los portales de la muralla que rodeaban la villa en la edad media.


Cestona vivió su mayor esplendor en la época de la Belle Epoque, cuando recibía veraneantes de toda la península y del extranjero,  que venían atraídos por las propiedades medicinales de sus aguas termales. Así surgieron hoteles y balnearios como el Balneario de Cestona. Era tan frecuentado por viajeros y turistas que disponía de su propia estación ferroviaria,  ahora en desuso.


El Balneario de Cestona aunque restaurado sabe mantener hoy el encanto arquitectónico de los Grand Hotel de principios de siglo pasado. No nos será difícil encontrarlo, pues esta situado junto a la carretera que lleva hasta Azpeitia. Aparcamos el Golfete en el parking del hotel rodeado de gigantescos arboles que muchas veces  parecen querer ocultarlo.

BALNEARIO HOTEL CESTONA
JARDINES BALNEARIO CESTONA
HOTEL BLANEARIO ZESTOA
ENTRADA HOTEL BALNEARIO ZESTOA

Comienza a anochecer y con la excusa de cenar comienzo a curiosear por las estancias de este edifico tan singular con sus grandes escalinatas de madera, sus imponentes salones de techos altísimos de los que penden antiguas lamparas de araña y pasillos intrerminables de suelos de mármol. El hotel dispone de un paso sobre las aguas que conduce a las instalaciones del balneario y a las fuentes termales.

ENTRADA HOTEL CESTONA
ESCALERA BLANEARIO ZESTOA GRAN SALÓN DSC01201  LAMPARA DE ARAÑA

La cena estaba deliciosa , el servicio rápido y atento, y que decir del solemne y espacioso entorno , la única pega eran las cantidades que encontré algo justas para un viajero hambriento, pero en sí constituyó un buen colofón para abandonar Cestona con la sensación de que a pesar de su pequeño tamaño y de no gozar de la fama y prestigio de otras villas de la zona, tiene muchos rincones atractivos para el viajero. 

 

martes, 17 de enero de 2023

GOLFEANDO; SANTUARIO DE LOYOLA

 

En esta ocasión nos subimos al Golf y nos dirigimos al centro espiritual de Gipuzkoa. Situado en la "noble y leal" villa de Azpeitia hallamos el Santuario dedicado a San Ignacio de Loyola, erigido junto a su casa natal. 

Para ello viajamos por la A-8 en dirección a Zarautz, abandonando la autopista del Cantábrico en Zumaia, para dirigirnos hacia Zestoa. Una carretera que discurre a orillas del Rio Urola nos conduce hasta Azpeitia. Debemos atravesar toda la industrial villa y proseguir hacia Azkoitia. Justo a las afueras de Azpeitia veremos la descomunal presencia de la cúpula que corona el templo. 



No encontraremos demasiado problemas de aparcamiento a escasos metros del recinto, al que accedemos a pie por un puente que cruza el Urola. En medio de un valle típico de la zona, nos topamos con un bello lugar ideal para pasear entre sus plazas y jardines 



Como no podía ser de otro modo nos recibe una escultura en un pedestal del fundador de la orden de los Jesuitas.


Aunque todas las miradas de los visitantes al recinto confluyen en la imponente Basílica.  Realmente lo primero que destaca son las imponentes dimensiones, imposible de apreciar en dos dimensiones. Pero indicaremos que el edificio consta de 150 mtrs de fachada, en cuyo centro destaca unas escalinatas guardadas celosamente por leones que conducen al templo,  curiosamente de forma circular, yo desde luego no recuerdo otra iglesia con esta disposición.


La portada consta de tres arcos. Si nos giramos desde lo alto de las escaleras tendremos un mirador ideal para apreciar la belleza natural del lugar, rodeado de montañas,  ideal para erigir un templo. 
Para hacernos una idea de la magnitud del lugar solo deciros que en estas explanadas se reunieron cien mil fieles durante la visita papal de 1982.


Las escaleras conducen a lo que parecen ser dos edificios aledaños a la basílica. Uno de ellos aloja la casa natal del patrón de Gipuzkoa. 


La fachada exterior oculta unos imponentes muros de piedra, típicos de una fortaleza medieval. La parte superior es de ladrillo y se eleva hasta tres plantas. Una escultura de bronce,  originalmente emplazada en Pamplona,  recrea el traslado de San Ignacio, herido tras la batalla del Castillo.


Esta casa torre data de finales del siglo XIV, pero fue destruida en la contienda de la Guerra de los Bandos entre los Oñacinos y los Gamboínos. Posteriormente los Jesuitas la adquieren en 1682 y comienzan la construcción del santuario de estilo barroco encomendando su diseño al italiano Carlo Fontana. Este falleció antes de ver acabado su obra,  pero esta fue continuada por relevantes arquitectos como Joaquin Churriguera. La basílica fue terminada en 1738. La orden de la Compañía de Jesús fue expulsada de España por Carlos III y los edificios aledaños que contemplamos hoy en día no fueron terminado hasta el 1888.


Pero la figura estelar del conjunto es sin duda la basílica circular de 20 mtrs de diámetro y 50 de altura con fachada de mármoles extraídos del Monte Izarraitz, para su colocación se necesitaron hasta 600 canteros. 
La cúpula tiene 15 mtrs de altura extra que le otorgan la linterna y este peso extra supuso otros trabajos de refuerzo en la zona. Tiene dos paredes,  una exterior de caliza y otra interior mas blanda de arenisca.  Donde confluyen los nervios de la cúpula están situadas esculturas que simbolizan las virtudes y también vemos los escudos de las casas reales de los Austrias y los Borbones.


El altar mayor de estilo churrigueresco,  construido de mármoles dorados  fue diseñado por Ignacio de Ibero en 1750 y se necesitaron siete años para su finalización. El conjunto esta rematado por varios altares más, un órgano y espectaculares vidrieras. 



El Santuario de Loyola forma parte de la denominada Ruta de los Tres Templos,  incluidas otras joyas arquitectónicas como la Ermita de la Antigua y nuestra señora de Aranzazu, que prometen ser tanto o mas espectaculares todavía.