Realizado cuando Volvo todavía era europea y mantenía unos signos de identidad propios; tales como robustez, fiabilidad, espacio interior, gran seguridad tanto activa como pasiva y unas líneas (en el sentido literal de la palabra) reconocibles.
No soy muy fan de los Station Wagon por su figura lateral de cajón, pero según mi gusto las berlinas Volvos ya de por sí no eran demasiado estilizadas y al añadirle mayor espacio trasero no los afeaba demasiado y por contra aumentábamos enormemente la capacidad de carga.
No os sabría decir el año de matriculación de este vehículo, pues era extranjero, pero la serie 740 nació en 1984 y dejó de fabricarse en 1992, por ello este coche es digno de ostentar la etiqueta de Cochentero.
La Serie 740 fue concebido como un escalón inferior de la Serie 760, aunque básicamente era el mismo coche se le montaban motores de cuatro cilindros, se reducía el equipamiento y era objeto de un ligero cambio de cara.
Este ejemplar aunque ha perdido por el largo camino algunas molduras, rejillas de ventilación, y lógicamente el lustre de su carrocería, se ve bastante original lo que refuerza la teoría de que la marca de Gotemburgo hacía coches sólidos sobradamente capacitados para durar en el tiempo.
El modelo cazado llevaba un Turbo Intercooler, aunque durante su larga existencia hubo versiones posteriores mejoradas, en principio este motor lanzado en 1984 era un 4 cilindros de 2 litros que erogaba 160 cvs y permitía a este nórdico llegar a circular hasta los 195 Km/h. Unas cifras y prestaciones acordes con la competencia de la época, que sin ser extraordinarias la optimista publicidad de la marca se encargaba de comparar sin complejos con superdeportivos, siguiendo el dicho de miente, miente que algo queda.





