Los autos de carreras están diseñados para ser rápidos en circuito, pero no para recorrer grandes distancias en carretera abierta al tráfico, y mucho menos almacenar neumáticos, herramientas y toda la logística que requiere un gran premio o una prueba de resistencia.
Por no hablar del elevado valor de los coches, no debieran estar expuestos a las inclemencias del tiempo, tampoco debieran sufrir ningún percance durante el traslado a los Grandes Premios.
No siempre esto fue así, y los pioneros de las carreras acudían ellos mismos a las pruebas con el mismo coche que después utilizaban para correr. Hazaña repetida hasta los años 50 y 60 por los Gentlemen Drivers (pilotos privados con menos medios). Hasta hace poco era imperativo desplazarse desde la localidad de origen hasta los tramos en algunos rallyes, por ejemplo el de Montecarlo. Pero con la llegada de la profesionalización en el Motosport y la aparición de las marcas oficiales se fue imponiendo el transporte de los coches de carreras y toda su logística hasta los circuitos, en camiones de las propias escuadras. También las furgonetas de asistencias cargadas de repuestos y mecánicos se desplazaron a pie de tramos y facilitaron mucho la vida de los sufridos pilotos de rally.
Actualmente los camiones han ido un paso más allá y además se han convertido en autenticas casas rodantes instaladas en los circuitos, y hacen funciones de todo tipo, sala de prensa, de reuniones del staff, comedores,....
Este es pues mi homenaje personal a todos estos gigantes de la ruta, frecuentemente olvidados por los aficionados junto a todo su personal logístico en la sombra, sin el cual no se podrían disfrutar en vivo de estas carreras que tanto nos apasionan.






