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jueves, 9 de junio de 2016

GOLFEANDO; ST JEAN DE LUZ


St. Jean De Luz
Si continuamos ascendiendo por la costa de los Pirineos Atlánticos, tras Hendaya la siguiente población es St Jean de Luz.  
En un extremo de su bahía se halla el barrio marinero de Sokoa, cuyo principal atractivo es el fortín situado a los pies de una tranquila cala. Data del siglo XII y Enrique IV dictó su construcción para protegerla, desde su enorme torreón. La zona fue  un importante enclave de corsarios al servicio del rey de Francia.
SOKOA
PUERTO DE SOKOA
Actualmente no se pude entrar en el fortín, pero Sokoa ofrece otros alicientes; los más osados podrán adentrarse en su espectacular rompeolas, mientras los prudentes pueden quedarse tomando un refrigerio sentados en una terracita del puerto. 
ROMPEOLAS SOKOA
TERRAZAS SOKOA
Las calles de la villa son intrincadas y estrechas, cuando no peatonales y es aconsejable estacionar nuestro vehículo en los numerosos aparcamientos situados en las afueras.
San Juan de Luz (en castellano) fundamentalmente ha sido y es un puerto pesquero, sus numerosos barcos e instalaciones así lo atestiguan. Actividad complementada actualmente por los deportes náuticos en auge como el submarinismo o el surf.
PUERTO PESQUERO ST.JEAN DE LUZ
En el puerto los ricos armadores se hicieron construir caserones, uno de ellos el del alcalde, fue donde se alojó Luis XIV,  Rey Sol, con motivo de la boda con la Infanta Maria Teresa de CastillaEl enlace nupcial supuso la paz entre ambos reinos, por medio de la firma del Tratado de los Pirineos
Actualmente dicho palacete y la Plaza Mayor del pueblo reciben el nombre del monarca francés. En verano la plaza esta repleta de mesas y sillas de restaurantes y cafeterías próximas, amenizados por músicos tocando en directo en su Quiosco.
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El sonado matrimonio, tuvo lugar en 1660 en la Iglesia de San Juan BautistaDicen los locales que la puerta por la que salieron los reyes fue tapiada por motivos supersticiosos, para que no se deshiciera el acuerdo. 
San Juan es muy representativa de las iglesias marineras, con estructuras de maderas y una nao colgando del techo, invocando la protección del altísimo a sus marinos feligreses 
Desde la iglesia comienza la arteria comercial del pueblo, la conocida Rue Gambetta, con una oferta variada en moda, gastronomía y variados souvenirs en los bajos de las típicas casonas vascas. Esta bonita furgo Volkswagen conducida por un enorme oso rosa, ha sido pintada con los coloridos Euskal Lingé, estampados a rayas típicos del lugar.
Pero sin duda alguna la mayor atracción de la villa es su luminosa bahía,  y la turística Grand Plage, en forma de media luna y protegida por tres diques marinos. La playa es eminentemente familiar,  pero la oferta se completa con varias playas de arena fina más pequeñas, situadas junto a campings,  muy populares entre surfistas de todos los niveles.
A lo largo del paseo se sitúan majestuosos casinos y hoteles de estilo neo-romántico,  destilando aun lujo y glamour de la Belle Epoque, aunque en sus puertas encontremos aparcados un humilde Fiat Panda.
FIAT PANDA 4X4
GRAND HOTEL
C'est tout mon mes amís...