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jueves, 8 de abril de 2021

PORSCHE 924/944 GTP

 



El Dr. Porsche pronunció aquella mítica frase "la competición mejora la raza". Y no podemos hallar mejor ejemplo de esta máxima que en las 24 horas de Le Mans.  Competición dura donde las halla, tanto para pilotos como para sus máquinas,  pero estos se van relevando mientras el coche debe resistir el paso del tiempo y de los kilómetros a ritmos altísimos. 

Porsche en 1981 pretendía sustituir al 924, (aunque este finalmente continuó en producción hasta 1988),  y en 1982 vería la luz el 944. Para testarlo y también porque no decirlo "generar hype", como diríamos hoy en día,  se inscribieron dos unidades del 944 en la categoría GTP, creada por la ACO a mediados de los años 70. En aquellos años fruto de la crisis del petróleo se fomentaba la reducción del consumo en competición y en aquella categoría los autos disponían para toda la carrera de tan solo 5 repostajes con un deposito limitado a 100 ltrs,  con ello se pretendía que los autos con motor más pequeño rivalizaran con coches de propulsores más grandes. La IMSA norteamericana adoptó las mismas reglas y algunos constructores como Porsche vieron la oportunidad de inscribir su coche. 

En concreto en 1980 a las 24 horas LM,  fueron tres unidades de 924 pertenecientes a tres equipos, uno inglés, otro americano y un tercero alemán. Cada uno portaba la bandera de su país.  Dron y Rouse terminaron en la 12 posición de la general

Para 1981 se preparó la unidad de chasis 924-0025,  a la que se le incorporó un kit aerodinámico nada sutilmente ensanchado,  capaz de albergar ruedas y frenos más grandes y un eje transaxle reforzado. El capó delantero recibía una toma de aireación tipo NACA y las llantas delanteras eran Turbofan para refrigerar mejor los frenos. Para las carreras perdía los faros pop up.  Aunque brutalmente agresivo debajo de aquel traje de guerra todavía se podan adivinar las formas diseñadas por Harm Lagaay.  

Hans Metzger padre del exitoso TAG Porsche de la F1, preparó el propulsor delantero longitudinal denominado 949, un 2.5 litros con culata de doble árbol de levas equipada con cuatro válvulas por cilindro en la cual se fundió el lema "944 Le Mans" toda una declaración de intenciones. Aquel propulsor recibió el turbocompresor KKK K28, una lubricacion por cárter seco, arboles de equilibrado y un intercooler de aire. El conjunto rendía 410 cvs, unos 165 cvs por litro de cubicaje y prometía surcar las rectas a casi 300 Km/h.


Un segundo chasis fue construido, el 924-0026,  fueron ambos puestos a punto en el circuito de Paul Ricard. Los coches fueron pintados para Le Mans con las bellas y elegantes libreas del patrocinador Hugo Boss y en manos del dúo de pilotos Walter Rhorl y Jurgen Barth ocuparon el séptimo lugar de la clasificación general y el tercero de su clase, y tal vez lo mas remarcable de su experiencia por La Sharte es que fue el coche que perdió menos tiempos en boxes, constituyendo una extraordinaria publicidad para el recién nacido 944.
Estas unidades han sido expuestas en el museo de la marca y fueron vendidas a varios coleccionistas y una de ellas en 2012 fue puesto en subasta en Amelia Island, vendiéndose finalmente por 308.000$






sábado, 30 de agosto de 2014

PLUMAS MÁGICAS; HARM LAGAAY



Este holandés nacido en los Paises Bajos en 1946, es un diseñador de raza, de los que me gustan. Tuvo (está felizmente jubilado) carácter,  imaginación y descaro, aunque esto se pueda traducir en algunas ocasiones en obras polémicas para los cerrados de mente. En cambio el tiempo,  juez implacable a la hora de dictar sentencia, ha tratado muy bien la obra de Harm Lagaay convirtiendo algunos de sus coches en revalorizados clásicos como el BMW Z1
Laggay se retiró de su puesto de jefe de diseño en Porsche en el 2004, pero sus comienzos fueron mucho más modestos,  concretamente en Simca allá por el remoto año de 1968. 

Trasera del prototipo del 924

No estuvo mucho con la casa francesa pues en 1971 fue reclutado por Tony Lapine para el desarrollo del 924,  un coche crucial en la supervivencia de Porsche, por aquel entonces sumida en una crisis de ventas. La estrategia era clara, ofrecer una alternativa viable y económica para acompañar en su gama al sempiterno 911. No entraremos ahora en la clásica polémica de si el 924 era un Audi/VW disfrazado. El 924 fue el primer Porsche con configuración de motor delantero, eso si manteniendo señas de identidad propias,  como la propulsión trasera. 
El auto fue un éxito de ventas,  y una marca tan poco dada a los cambios radicales, mantuvo en sus sustitutos, 944 y 968,  las líneas del 924. 
A pesar de llevar el motor adelante, su perfil en cuña, su compacta figura, su estilo 2+2, los faros pop-up,  y la gran luneta trasera le daban aires de GT


Este éxito le valió el fichaje por Ford Europa en 1977 con la labor de modernizar su gama. Allí junto a un hombre de la casa como era Uwe Bahnsen trabajó en el proyecto Sierra y Scorpio. Estos autos surgieron de prototipos o estudios sobre la aerodinámica. El Sierra y el Scorpio herederos del Concept Probe,  fueron autos muy radicales en sus inicios,  con su forma de lágrima y un frontal con faros empotrados y sin rejilla de radiador. Sus formas sin ninguna arista sobresaliente,  supusieron un coeficiente aerodinámico del 0,34 el mejor de su clase por aquel entonces.


Este nuevo éxito supuso un amplio reconocimiento mundial en la comunidad del diseño, hecho que propició su fichaje por BMW. La BMW Forschung Und Technik Gmbh apostaba por un proyecto capaz de resucitar el 507 Roadster pero en clave de futuro, (Zukunft en germano). De la inicial de ese vocablo surgió la Serie Z,  la cual ha llegado hasta nuestros días. 
El director técnico de desarrollo fue Klaus Faust cuando Ulrich Bez abandonó la casa para marchar a Porsche. 


El concepto era revolucionario;  un biplaza roadster con paneles totalmente desmontables construidos en termoplástico, por si el futuro propietario decidía cambiar el color de su coche. 
Las puertas eran también innovadoras;  no sea abrían hacia adelante ni hacia arriba como en otros modelos,  sino eran retráctiles hacia abajo  y se insertaban en los paneles inferiores de la carrocería ofreciendo la posibilidad de circular sin ellas. Esta posibilidad,  a pesar de la protección de los marcos inferiores, no se pudo homologar en los EE.UU por motivos de seguridad, lo que arruinó su andadura comercial en un mercado potencial como era el Norteamericano. 
Desde el punto de vista del diseño también se ofrecían soluciones innovadoras, como el arco de seguridad integrado en el marco del parabrisas. Frontal, bajos y trasera habían sido estudiado para generar downforce y a la vez reducir turbulencias,  para dejar un Cx de 0,36. 
Este automóvil lúdico y transgresor como pocos,  no tuvo el reconocimiento esperado y apenas 1.500 de las 8.000 uds. totales salieron de su Alemania natal. 
Como un Van Gogh despreciado por sus contemporáneos,  hoy se ha revalorizado estando entre los BMW más cotizados por su extravagancia y la originalidad de sus propuestas.


En 1988 Harm Lagaay volvió a Porsche con todos los honores, fichando como director de diseño. 
Una de los primeras aportaciones surgidas de su paso por Stutgart fue un regalo de cumpleaños para el 80 aniversario del patrón Ferry. El Panamericana,  conceptcar mostrado en el Salón del Automovil de Frankfurt de 1989,  era tan dinámico y revolucionario como el Z1 o incluso más. 
El concepto era un cupé basado en el 911 pero con un peculiar techo en diagonal. Otra de sus características eran unos afilados pasos de rueda en forma de aristas. 
El Panamericana podía ser configurado en numerosas versiones, targa, descapotable, incluso todocamino. A pesar de su atrevimiento algunas soluciones estilísticas fueron a parar a los 993 y 996.

Carrera GT Rear
Porsche Boxster 986

De esta etapa como capo del Style Porsche surgieron autos más convencionales y por tanto con mayor volumen de ventas como el 968 o el Boxster,  pero también Porsche se internó en el prestigioso y arriesgado mundo de los supercars con el Carrera GT

Harm puede presumir de ser uno de los diseñadores mas influyentes en la historia de Porsche. 
Laggay es también un aficionado entusiasta de las carreras y actualmente se divierte compitiendo en la serie histórica de la Can-Am.


FUENTES