Esta pequeña población rural de apenas cuatrocientos habitantes, recientemente ha sido muy renombrada a causa de la película Handia.
Galardonada con varios Premios Goya este biopic narra las andanzas del Gigante de Alzo, el sobrenombre de Joaquin Eleizigi Arteaga (1818-1861).
Para llegar hasta su población natal, lo mejor es atravesar Tolosa por la Nacional 1 y coger la primera salida a continuación, Alegía. Tras pasar por unos pabellones industriales encontraremos un desvió señalizado, y poco después nos topamos con la parroquia de Alzo de Abajo; San Salvador en cuya fachada todavía hoy hallamos las marcas realizadas por sus vecinos del siglo XIX para fijar su altura.
El pueblo casi milenario (aparece mencionado en antiguos documentos datados en 1056), cuenta con la particularidad de estar dividido en dos barrios independientes, aunque el mayor núcleo habitado es Altzo Muño (colina) y para llegar hasta allí deberemos ascender por una carretera a través de valles frondosos repletos de caseríos. ¡una autentica gozada!.
Una vez alcanzamos el pueblo nos topamos de bruces con dos de las señas de identidad típicas de las villas de esta zona; una iglesia y una plaza de tamaño muy generosos para las dimensiones del pueblo.
El día de mi llegada al ser festivo estaba cerrado, por lo que no pude visitar el interior de un moderno espacio dedicado en honor al Gigante. Pero en su fachada estaban expuesta prendas personales como su chaqueta, camisa, abarcas y guantes, estas piezas nos permiten hacernos una idea de su descomunal tamaño.
Nacido hace doscientos años, se le diagnosticó de una enfermedad por la cual nunca cesaba de segregar la hormona de crecimiento. Por ello en una primera medición a los 23 años alcanzaba los 2,23 mtrs, mientras que a su muerte a la temprana edad de 43 años había crecido más de veinte cms, para alcanzar los 242 cms, es decir casi un centímetro al año. Su peso iba en consonancia con su tamaño, nada menos que 212 Kgs.
Entonces no existía la NBA y como tenía que ganarse su abundante sutento, fue reclutado y exhibido ante las multitudes en un teatrillo que le llevaría a viajar por toda Europa, llegando a ser presentado ante numerosos reyes y personalidades de la época, bajo el seudónimo del "Gigante Español". No creo que a día de hoy nadie haya superado sus medidas en nuestro estado y pocos le han superado a nivel mundial.
Regresó a su casa, bien por cansarse de ser exhibido como un freak o bien porque ya había acumulado suficientes ingresos. A su muerte fue enterrado y se da la macabra circunstancia de que sus huesos fueron robados y se ignora su destino.
Bien podemos dejar el coche en la entrada del pueblo o mejor aun debido a su reducido tamaño nos podemos pasear tranquilamente hasta el el frontón y la ermita de Santa Bárbara donde nos topamos con un monumento a tamaño real del Gigante de Alzo.
Os puedo decir que con mi metro setenta (aprox) no le llegaba ni al pecho. Todavía más impresionantes son sus huellas pintadas en el suelo, calzo un 40 o sea que calcular....
Si el paseo se nos ha hecho corto, siempre podemos perdernos por las carreteras provinciales a los pies del monte Txindoki, en las estribaciones de la Sierra de Aralar, y atravesar apacibles pueblecitos como Baliarrain, a los pies de la Presa de Ibiur.
Cuanto más pequeños, más encantadores y auténticos son los pueblitos, Baliarrain o Gaintza son un ejemplo de ello.





















