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martes, 11 de octubre de 2022

FOTOGRAFIA; JOHN G. ZIMMERMAN

 


Este fotógrafo californiano (1927-2002) se forjó su prestigio en la revista Sports Illustrated, donde en los estadios de todo el país experimentó con nuevas tecnologías y automatismos,  retratando atletas desde enfoques y ubicaciones como nadie había hecho hasta el momento situando al espectador en el medio de la acción.

A partir de 1963 dejó la revista deportiva para abarcar otros campos de la cultura popular estadounidense, siendo sus fotos portada de prestigiosas revistas entre ellas Life o Time. Zimmerman alternó sus publicaciones como free-lance,  con otros trabajos publicitarios para empresas,  entre ellas no podían faltar las tres grandes automovilísticas; Ford, Chrysler y GM

Ello permitió a este fotógrafo colocar su inusual mirada y su cámara de fotos entre bastidores de la pujante y creativa industria formada por una legión de diseñadores y ejecutivos pulcramente uniformados,  trabajando en equipo sin reparar en medios para dar forma aquellos autos tan icónicos como barrocos. 



John G. Zimmerman tenía las puertas abiertas de talleres, centros y exhibiciones y recientemente podemos hallar una recopilación de sus trabajos titulada Auto America Car Culture 1950s-1970s,
Además de estas tomas casi académicas, en el libro hallamos capturas que juegan un poco más con los colores vivos, el desenfoque o instantáneas a pie de calle de la vida popular de aquellos años.




sábado, 9 de abril de 2016

GM TECHNICAL CENTER, DONDE EL HOY ENCUENTRA AL MAÑANA


En 1944 el presidente del consejo de administración de General Motors recibía constantes quejas de su equipo de diseño encabezado por Harley Earl. Las instalaciones y oficinas de diseño existentes se repartían a lo largo y ancho de Detroit, eran anticuadas, desfasadas, oscuras, su espacio insuficiente y la comunicación entre ellas deficiente. Sloan y sus ejecutivos convinieron en la imperiosa necesidad de agrupar en un mismo campus a sus ingenieros, diseñadores y técnicos destinados a los proyectos de investigación y desarrollo de sus futuros modelos, eliminando así retrasos. Así nació la idea que germinó en una moderna tecnópolis sita en Warren, Michigan.  El slogan era "Donde el hoy se encuentra con el mañana".
Para ello GM adquirió un terreno con la friolera de 813 acres (más de tres millones de metros cuadrados). 
Aparte de la funcionalidad,  Earl como director de diseño de la compañía insistió en la imperiosa necesidad de crear un centro moderno,  con una poderosa identidad paisajística visual, un Versalles del siglo XX del diseño industrial. 
Los arquitectos elegido fueron Saarinen y Swanson. El primero entre otras obras obras diseñó la terminal de la TWA en el aeropuerto de Nueva York, los campus de IBM, los laboratorios Bell Telephone y el edificio de la CBS.
En 1945 fue el mayor proyecto arquitectónico de los EE.UU y supuso toda una revolución en el campo de la arquitectura industrial. Para ello no repararon en gastos,  y se pasó de los 60 millones iniciales a los 100 millones$. 
La construcción se inició en 1949 y su inauguración en 1956 fue cubierta por una difusión periodística sin precedentes, contando con un discurso televisado del presidente Eisenhower para toda la nación y con la presencia en Warren de estrellas del Hollywood de la época. 
El plan maestro original del campus, diseñado por Eero Saarinen y el arquitecto paisajista Thomas Church estaba compuesto por veinticinco edificios repartidos en grandes espacios abiertos y rectas avenidas. El Centro Técnico de General Motors fue distribuido alrededor de un lago de 22 acres que contenía cuatro islas, al estilo del diseño de Miers Van de Rohe para el campus del Instituto de Tecnología de Chicago. Cinco complejos de edificios rodean el lago,  uno en cada extremo y tres sobre el lado oriental del lago. Los complejos son bajos, como mucho estructuras de tres pisos y amplios ventanales con miras hacia los parques.
Una alta fuente de acero inoxidable adicional fue construida en la esquina noreste del lago para proporcionar mayor variedad de altura. Los edificios eran todos prefabricados, construidos en fábricas, transportados y montados insitu en Warren. Los edificios contaban con una ala de administración, un taller y un laboratorio en el lateral o en la parte posterior conectados al edifico principal por un pasillo de cristal. 
La premisa fundamental sobre la que se fundamentaban los edificios era la profusión de espacios interiores flexibles y modulares, para poder reordenar oficinas y aéreas técnicas según las necesidades de producción de cada momento. Por ello Saarinen eliminó aparatosas columnas interiores para crear grandes áreas abiertas, usando tabiques móviles y vigas especiales para delimitar el espacio. Por su parte Earl se aseguró que cada planta contara con suficientes fuentes, pinturas y esculturas. 
Las escaleras principales de mármol pesaban varias toneladas y daban la impresión de estar flotando en el aire,  simplemente retenidas por cables de acero. 
Si un edificio destaca particularmente sobre el conjunto es la Cúpula del Centro de Estilo, revestida de laminas de aluminio autoportante,  en torno a un anillo de tensión, cuyo diseño permitía ver los diseños de los nuevos vehículos bajo una variedad de condiciones de iluminación.
Este centro tan futurista fue el marco perfecto para desarrollar entre otras maravillas rodantes, el Buick Le Sabre, los concepts Firebird o el Corvette.
El proyecto supuso una coordinación entre arquitectos e ingenieros de GM quienes propusieron soluciones y materiales finalmente aplicados en la obra, tales como juntas de neopreno utilizadas en el sellado de los parabrisas,  para muros o juntas de las ventanas exteriores. 
La luminosidad en todas las estancias, especialmente en las salas de diseño era otra condición presente en este centro, a esto ayudó sin duda los finos pero resistentes marcos de aluminio capaces de aumentar la superficie acristalada y resistir el peso de grandes ventanales.
Los ladrillos también sufrieron una cocción especial para garantizar su color a pesar de las inclemencias metereologicas y del paso del tiempo. Los paneles metálicos prefabricados asimismo fueron innovadores al emplear una estructura de núcleo de nido de abeja intercalada entre dos láminas de porcelana esmaltada  de acero para proporcionar aislamiento, esta tecnología fue tomada de la industria aeronáutica
A pesar de que Detroit y su industria automotriz no pasa por su mejor momento, en cambio las instalaciones del Centro Técnico siguen en funcionamiento, empleando directa o indirectamente a una plantilla de 19.000 empleados. 
Gracias a su modularidad se mantiene una estructura similar al proyecto original, aunque lógicamente ha ido evolucionando con adiciones posteriores. El paisajismo y las áreas verdes ha sido el principal damnificado,  frecuentemente sacrificadas por necesidades de espacios para aparcar. 
El Centro Warren fue declarado Monumento Histórico Nacional de los E.E.U.U.
En general los elementos han resistido bien el paso del tiempo, tan solo ha sido necesario una capa de pintura,  eso dice mucho y muy bueno tanto del diseño original como de la calidad de los elementos empleados. 
Un ejemplo de esto ultimo,  es la oficina de los jefes de diseño, actualmente sigue tal como la diseñó Saarinen para Harley Earl  hará ya 60 años, con un estiloso mueble sofá de cerezo. 
El despacho estaba lleno de mandos para controlar la iluminación, música, cortinas, o reclamar a sus secretarias.


  



Tras sesenta años de historia no sé muy bien si el pasado se ha encontrado con el presente, pero el Centro Técnico de General Motors puede ser considerado junto al ya extinto Rotunda de Ford como dos destacados ejemplos de la  antaño todopoderosa industria automovilística de Detroit.