Atronadora música Rockabilly y banderas confederadas ondeando al viento. Un concierto multitudinario organizado en un claro de bosque al que se accede por un camino rural de tierra. Los asistentes ataviados con raídas chaquetas de cuero, pantalones tejanos, camisas de cuadros y botas de cowboy con hebillas acuden en enormes coches americanos haciendo rugir sus poderosos V8, aunque algunos son descapotables ninguno se despeina sus cabelleras rubias gracias a la enorme cantidad de gomina fijada en sus tupés.
Lógicamente estarás pensando en un evento celebrado en algún lugar de los Estados Unidos durante los años 50, pero ¿y si te digo que actualmente todavía se vienen celebrando estas reuniones en algunos países nórdicos, en especial en Suecia?.
Lógicamente estarás pensando en un evento celebrado en algún lugar de los Estados Unidos durante los años 50, pero ¿y si te digo que actualmente todavía se vienen celebrando estas reuniones en algunos países nórdicos, en especial en Suecia?.
Ello tiene su explicación, Suecia a pesar de su neutralidad fue uno de los receptores de las ayudas para la reflotación de la economía europea devastada tras la Segunda Guerra Mundial. El plan además de donar dinero en algunos países claves o estratégicos tenía como objetivo ganar adeptos o aliados para frenar el avance del Comunismo Sovietico. Suecia con una larga relación comercial con los Países del Este fue uno de los objetivos norteamericanos de la propagandística americana y los jóvenes suecos pronto asimilaron ese american way of life que veían en los cines. Algunos de ellos cayeron fascinados por la cultura Greaser, rebelde y motorizada popularizada en films como Rebelde sin Causa de James Dean o Salvaje de Marlon Brando y crecieron escuchando las canciones de Elvis Presley, Eddie Cochran o Gene Vincent.
Ello dio pie en Suecia al movimiento Raggare que ha perdurado hasta nuestros días. En un principio esta subcultura se granjeó la fama de violentos, racistas borrachos, alborotadores y chabacanos siempre alardeando de sus proezas sexuales en los asientos traseros de sus autos.
Especialmente encarnizadas fueron sus trifulcas con los Punkies, llegaron a tener como lema "Los Sex Pistols deben morir".
Pero los veteranos raggare niegan su pasado conflictivo alegando que les tocó vivir en una época represiva y en una sociedad muy conservadora, y en realidad ellos solo pretendían imitar a sus ídolos de la gran pantalla.
Hoy en día el movimiento perdura, al incorporarse nuevas generaciones, estas generalmente son menos problemáticas y se limitan a salir de fiesta y beber en sus coches, pues sorprendentemente en Suecia se puede tomar alcohol a bordo de un auto con la única excepción del conductor.
Pero por encima de la polémica destaca su amor por los coches y motocicletas norteamericanas de las décadas de los 50 y 60, ello hace que actualmente haya más clásicos en Suecia que en los propios U.S.A.
En los últimos tiempos se han llegado a importar al ritmo de entre cuatro mil y cinco mil haigas al año. Como no todo el mundo puede adquirir un Pontiac Bonneville o un flamante Cadillac , también son aceptados modelos europeos con influencias estilisticas yankys como el Mercedes-Benz "Colas" o el Opel Kapitan incluso viejos Volvos. Los propietarios de estos autos de menos empaque son denominados blöjraggare (raggare con pañales).
Actualmente la estetica tanto de los participantes como de los autos y motos ha cambiado y aun cuando muchos autos son mantenidos en su estado original, otros muchos aparecen adornados con aparatosas llamas pintadas y lucen orgullosos notables marcas de oxido en su carrocería o la suspensión totalmente bajada.
Hay un montón de reuniones aunque la mas multitudinaria es la Power Big Meet celebrada a principios de Julio donde se congrega más de 20.000 participantes durante un fin de semana.El movimiento post-rockabilly no solamante se ha extendido a otros países nórdicos, si no que tiene homólogos en otras partes de Europa, los Teddy Boys (Inglaterra) Nadsack (Irlanda) Halbstarcken (Alemania, Austria, Suiza) Bloisons noir (Francia) Nozem (Holanda).
Existen enormes cantidades de referencias a la cultura Raggare, llegando a protagonizar un film sueco de 1959.







