Los circuitos urbanos tienen algo de especial y siempre han sido mis favoritos. Tal vez su encanto se deba a que aprovechaban calles o carreteras locales, que tan solo eran cerradas cuando se celebraban allí los Grandes Premios. Algunos como Mónaco, Montjuic,Avus o el mismo Lasarthe (Le Mans) todavía hoy en día podremos visitar y recorrer con nuestro coche parte del trazado original.
Sin necesidad de irme tan lejos, me propuse indagar sobre si esto sería todavía factible en el caso del Circuito de Lasarte, de 18 Kms, el cual vio su creación allá por el lejano 1923 para la celebración de la Gran Semana Automovilista de San Sebastián. Pensaba que era algo muy emocionante conducir mi Golfete por aquellas carreteras que hace casi 100 años surcaron las Silver Arrows, Mercedes-Benz y Auto Unión, pero también numerosos Bugatti, Maserati, Hispano-Suiza o Alfa Romeos, máquinas pilotadas por nombres míticoscomo Tazio Nuvolari, Louis Chiron, Rudolf Caracciola, Bernd Rosemeyer, Hans Stuck, Achille Varzi, o prestigiosos directores de equipo comoNeubauer o Ferdinad Porsche, entre otros.
Pero el mundo cambia muy rápido, y el reto era saber si aquellas viejas carreteras habrían sido demolidas o reformadas de tal modo que fuera imposible recorrer integro el circuito.
Me puse manos a la obra y lo primero era conseguir un gráfico del circuito.
Este mapa, aunque algo esquemático, nos podía valer. Vemos el sentido del circuito, y puntos de referencia como las poblaciones que atravesaba y tomando esto como referencia me fui a Gmaps, busqué la zona y uní las poblaciones que aparecían en el trazado original.
Sorprendentemente los dos trazados se parecían bastante, con la salvedad del tramo de autovía entre Lasarte y Andoain (parte inferior) que no podía recorrer salvo que hiciera de conductor Kamikaze y me metiera en contra dirección, al tratarse actualmente de un desdoblamiento de la Autovía N-1.
Comenzamos el recorrido por el inicio. La ciudad de Lasarte-Oria en la zona donde se hallaban las tribunas ha creado un mural conmemorativo.
Posteriormente nos dirigimos dirección sur tomando la salida de la Nacional 1, o como en aquellos tiempos se le conocía la carretera de Madrid-Irún. Actualmente a la zona se la conoce como Bugatti. ¿conocéis otro topónimo local con una referencia tan clara al automovilismo?.
En Andoain damos media vuelta y volvemos a enfilar la dirección norte. Es una zona industrial a las afueras de la ciudad y la carreterilla tan estrecha parece coincidir exactamente en su trazado y forma con las de los años veinte (del siglo pasado claro!).
Atravesamos otro núcleo urbano, en esta ocasión Urnieta y al hacerlo estamos ya por el Km 9. A las afueras de esta población aparece amenazadora una gran autopista, que por supuesto no figuraba en el trazado del circuito, y debemos sortearla para volver a enfilar la GI-2132 en dirección Hernani. En esta ocasión no es necesaria atravesar la villa y proseguimos por una vieja carretera provincial, escoltada en los arcenes como era habitual en la época por grandes plátanos, para proporcionar sombra y quitar algo de calor estival tanto a conductores como máquinas.
Seguimos dirección San Sebastián, pasando por el Frontón Galarreta y el museo Chillida-Leku. Poco después, evitando la salida a la autovía, deberemos coger el desvío de nuevo hasta Lasarte-Oria y al igual que hicieron Chiron y compañía, atravesar la ciudad por la Calle Mayor hasta el denominado actualmente Paseo del Circuito, donde antaño se alzaron las tribunas y el marcador de posiciones.
Por supuesto me diréis que es imposible revivir cien por cien las sendas del circuito, y experimentar las sensaciones de los locos pioneros del automovilismo, en un coche moderno con las limitaciones impuestas por el trafico rodado, no obstante ha sido un bonito paseo y todo un ejercicio de arqueología de la competición.
Queridos amigos, hoy de nuevo les traigo un nuevo artículo sobre La Gran semana Automovilista de San Sebastián, un tema recurrente ya en el blog, pero esta vez en forma de videopost.
De nuevo vamos a rescatar del olvido fotos y videos para rememorar aquellas carreras llenas de anécdotas increíbles y épicas, propias del automovilismo de principios de siglo XX .
Se celebraron en carreteras abiertas rodeando Lasarte, que vieron evolucionar a los más grandes pilotos del momento y a las marcas más prestigiosas, equivalentes a lo que hoy en día sería un GP de F1.
El circuito de Lasarte, (no confundir con La Sharte) albergó el GP de España y de Europa durante el periodo comprendido entre 1923 y 1935.
El trazado urbano discurría por los alrededores de San Sebastian recorriendo las poblaciones cercanas de Oria, Andoain, Urnieta y Hernani.
Grandes pilotos del calibre de Nuvolari, Varzi, Chiron, Caracciola o Rosemeyer forjaron su leyenda corriendo por la pista del Buruntza, pero en esta ocasión no hablaremos de máquinas y velocistas sino de artistas y de sus carteles publicitarios, que anunciaron la Gran Semana Automovilística Donostiarra.
La comisión deportiva anualmente abría un concurso de carteles.
En 1935 se recibieron 82 propuestas desde todos los rincones del país.
Finalmente el vencedor fue el titulado como "Dardo", cuyos autores Máximo Viejo Santamart y Javier Gomer Acebo recibieron el premio de 750 pesetas por este cartel con la cabeza de un corredor con la Bahía de la Concha como trasfondo.
Este cartel corresponde a la edición de 1934.
No he encontrado ninguna información respecto a su autoría. Gráfico de clara influencia Art Decó recuerda, tal vez en exceso, al de 1930 añadiendo de ambientación los típicos caseríos de la zona y los veleros atracados en la bahía.
El affiche de 1933 corrió a cargo de "Txiki" Zabalo, caricaturista y cartelista de gran prestigio en el País Vasco.
Cartel muy sencillo pero elegante, donde se adivina el Hipódromo de Lasarte y la Playa de la Concha dos emblemáticos reclamos turísticos donostiarras.
1927
Miguel Angel Aguirrecheya había elaborado el cartel de la edición de 1927 para el Real Automóvil Club Vasco Navarro y repitió en 1930, con esta recreación de las intrincadas carreteras locales surcadas a toda velocidad por un bólido rojo.
Los carteles gráficos, denominados affiches por aquel entonces, cubrían una función propagandística imprescindible, siendo publicados en periódicos y publicaciones de ámbito automovilístico de todo el mundo, para atraer al circuito tanto a pilotos como espectadores.
Este de 1929 fue una creación de los locales Estudio Zeus, reflejando la presión y el cansancio en el rostro de un piloto siendo perseguido a poca distancia por otro participante.
Rafael Elosegui era especialista en carteles deportivos como acredita sus trabajos para las Regatas de Vela de San Sebastian y desarrolla el cartel para la edición de 1928, queriendo remarcar la internacionalidad del evento con las banderas de los participantes.
El trabajo de Antonio García Bellido fue el elegido para publicitar el GP de España y de Europa de 1926.
En 1925 se hicieron nada menos que tres mil reproducciones del cartel de Muga quien propuso un novedoso diseño vertical, posteriormente imitado.
El polifacético Eduardo Lagarde hizo los carteles de las carreras celebradas en Lasarte de 1923 y 1924. Lagarde fue militar, arquitecto, dibujante y cartelista para diferentes eventos locales de prestigio como los Carnavales de Tolosa.
Dentro del marco de actividades paralelas al Cross Internacional de Atletismo de Lasarte, se viene celebrando una quedada de automóviles clásicos, esta fue ya su cuarta edición. Y el firmante de estas líneas no podía faltar a la cita, siempre hay alguna cosa sorprendente para ver...
Como este microcoche germano de 1956 denominadoLloyd LP 600 del que no tenia noticia alguna de su existencia. Si sois tan desconocedores como yo de este modelo, os comento; Norddeutsche Automobil und Motoren Gmbh (1908), fue una filial de la naviera Norddeutsche LLoyd. La cual por otra parte nada tiene que ver con la británica LLoyd Cars.
Esta empresa dedicada a la automoción con sede en Bremen tuvo dos periodos diferenciados de actividad. En una primera etapa se asociaron con Hansa y esta más tarde fue absorbida por el grupo Borgward, cesando la construcción de coches en 1929. LLoyd resucitó en 1950 como Lloyd Motoren Werke Gmbh.
Tras la Segunda Guerra Mundial los teutones tampoco estaban para echar cohetes y LLoyd se especializó en automoviles pequeños, baratos y de económico consumo y mantenimiento, esto le permitió durante la década de los 50 alzarse en Alemania con el tercer puesto de constructores, solo superado por VW y Opel.
Como todos los peques sufría continuas burlas y apodos, los germanos decían "quien no teme a la muerte conduce un LLoyd", y el 250 fue bautizado como "LLoyd para el examen de conducir sin nervios", ya que los titulares de algunas licencias de conducción de hasta 250 cc. podían conducirlo sin tenerse que examinar de nuevo.
Los LLoyd se fabricaron en versión furgoneta, convertible e incluso Pick Up hasta el año 1963.
El modelo de la foto es un LLoyd 600 de 1956, un tres volúmenes de dos puertas pintado en carrocería bitono. Porta un motor bicilíndrico de 4 tiempos capaz de producir 19 hp(DIN) y alcanza los 100 Km/h.
De lo pequeño pasamos alo enorme, otro de los que me llamó la atención fue este LAND-ROVER SANTANA de 1987, producto patrio, robusto y recio donde los halla, un Off Road muy popular entre agricultores y ganaderos durante los ochenta.
Ahora mismo no recuerdo haberme topado con otro PORSCHE 914. Imagino que sin techo este modelo gana bastante atractivo pero el clima no era un buen aliado ese día.
Estos otros seguramente no necesitan presentación, pues están en la memoria colectiva de los aficionado a los automóviles.