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viernes, 16 de marzo de 2018

LA TORRE Y EL MUSEO BMW DE MUNICH


Siempre digo que el automóvil además de mover el mundo, le da forma. 
Nuestras modernas ciudades están al fin y al cabo diseñadas para la movilidad sobre ruedas y en algunos casos los magnates del motor y las marcas han creado suntuosos edificios para poner de manifiesto su pujanza económica, un claro ejemplo podría ser el Chrysler Building o el caso que nos ocupa una autentica ciudad del motor dentro de Munich.
Esta megalomana torre fue construida entre 1968 y 1972, con motivo de la celebración en la capital Bávara de los JJ.OO de 1972, de ahí su cercanía con la Villa Olímpica. Aunque gracias a su estructura prefabricada estuvo a tiempo para el evento, por motivos operativos no fue inaugurada hasta un año más tarde. Desde entonces, ya son pues 45 años viene siendo el centro de operaciones donde se rige el destino de la marca de las aspas blanquiazules.
Para algunos parece clara la inspiración de una culata multiválvulas, otros ven un él una pila de neumáticos incluso para los motoristas el edificio es un homenaje a los cilindros de cabeza hueca de las primeras motos BMW. No está del todo claro que pretendía representar su creador, el arquitecto austriaco Karl Schwanzer, pero la torre de 101 mtrs y 22 plantas de altura se compone de cuatro cilindros verticales unidos con la particularidad de que los pisos no tocan el suelo, pues están suspendidos en una torre de apoyo central. 
Existen pocos edificios de tal volumen con esta peculiaridad y además supuso una construcción antinatural,  podríamos decir "de arriba hacía abajo". Cuando las diferentes secciones de bloques contiguos estaban acabados a ras de suelo, cuatro gigantescas grúas en cruz elevaban el conjunto con un peso suspendido de casi 17.000 toneladas y lo colocaban sobre el núcleo central del edificio, un eje de hormigón armado apoyado sobre un entramado de cimientos muy sólidos.
El entresuelo situado a un tercio del edificio colaboró a amortiguar las enormes fuerzas de compresión mediante vigas de celosía. Para que todo no se viniera abajo el entramado lo completaban numerosas columnas de compresión recorriendo las fachadas exteriores. La fachada se componía de paneles de aluminio y ventanas con una inclinación hacia el exterior.
Interiormente el diseño destinado a la administración tenía una sola prioridad; la funcionalidad. A esto contribuía su planta en forma de Hoja de Trébol;  cada piso constaba de cuatro segmentos circulares en cuyo centro había dos corredores que conectan las diferentes secciones. Según el arquitecto vienés este diseño optimizaba la creación de equipos de trabajo y  las formas circulares mejoraban los flujos de comunicación y acortaban las rutas entre los diversos departamentos de trabajo. Esta curiosa disposición de hoja de trébol asimismo dotaba de la máxima flexibilidad y del mejor aprovechamiento posible del espacio. Incluso hoy en día se sigue trabajando con la misma estructura, ello remarca la visión de futuro de su creador.
El BMW Vierzylinder fue declarado edificio histórico en 1999 y en 2004 se inicio una costosa remodelación que por fortuna no alteró su brutal figura, pues su silueta junto a la Torre de Comunicaciones Olímpica son dos de las señas de identidad arquitectónicas de la ciudad.
Pero los aficionados a la marca no podrán abandonar el complejo sin visitar el museo adyacente, familiarmente conocido como la ensaladera o cuenco, debido a su peculiar forma. 

Fue diseñada por el mismo arquitecto,  en estructura autoportante de acuerdo con el principio de fabricación de los automóviles. En su techo de 42 mtrs. de diámetro encontramos pintado el logotipo BMW más grande del mundo.
Fue concebido como un revolucionario concepto de exposición donde se juntan el diseño automovilístico con el arquitectónico.

Probablemente sea el museo menos convencional del mundo pero por otra parte es un hábitat ideal para un exponer un automóvil,  da una gran sensación de dinámica y movimiento obtenida de combinar elementos fluidos como columnas circulares, espaciosas rampas y  otros métodos de elevación como plataformas elevadas o cables colgantes de acero, donde de forma inverosímil encontramos coches y motos.

Llama la atención la ausencia de zonas acristaladas, pero para picar la curiosidad del visitante, si el clima lo permite  BMW suele estacionar en su puerta exterior algunos de sus modelos históricos.
También es peculiar su visita, primero deberemos acceder mediante unas escaleras mecánicas hasta el 5º piso y a partir de ahí se puede descender a los siguientes niveles a través de una rampa en espiral, de este modo  el visitante podrá recorrer la historia centenaria de la marca en orden cronológico. 
El museo expone autenticas joyas del motor como un 328 Mille Miglia, el 2000 Ti ganador de las 24 hrs de Spa (1966), un E25 Turbo de Paul Bracq, (1972) el bestial Batmobile, 3.0 CSL (1975) y otros autos emblemáticos de la firma: 507, M1, Z1, etc..pero también es imprescindible su visita para los amantes de las dos ruedas o de la aeronáutica debido a la prolífica producción de esta marca.
Ya en el 2007 se inauguró el Welt, (Mundo) otro complejo moderno y futurista, situado en los aledaños de la Torre y el Museo, este más destinado a labores comerciales, donde el cliente podrá admirar la gama actual, productos auxiliares y accesorios. 

El Welt cuenta con toda una gama de servicios, salones de conferencias, restaurantes y tiendas que lo hacen ideal para la presentación de los nuevos productos de la marca bávara.

Este espectacular disneyland de los bimmers es uno de los centros turísticos muniqueses más visitados, recibiendo más de medio millón de visitantes al año.








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