El temporal de nieve y frío polar que ha azotado el norte de la península esta semana ha sido inaudito, al menos para mí, y en esta ocasión me ha tocado pasarlo en la carretera, trabajando como repartidor.
En otros lares, el transporte por carretera ha quedado paralizado por la gran cantidad de nieve caída, por fortuna en mi ruta que incluye Gipuzkoa y Navarra, no he sufrido grandes contratiempos, gracias al buen despliegue de medios y la extraordinaria labor de camiones quitanieves, ertzainas y policía foral.
En otros lares, el transporte por carretera ha quedado paralizado por la gran cantidad de nieve caída, por fortuna en mi ruta que incluye Gipuzkoa y Navarra, no he sufrido grandes contratiempos, gracias al buen despliegue de medios y la extraordinaria labor de camiones quitanieves, ertzainas y policía foral.

Aun así en algunos momentos inmerso en esta tormenta del siglo me parecía estar circulando por algún país nórdico o centroeuropeo...

Aprovecho este post para presentaros a mi infatigable compañera de trabajo. Una Citroneta Jumpy 1.6 HDI 92 cv del 2007.
Como reconocido fan de Citroën, pensareís que mis comentarios están algo desvirtuados, pero realmente este es uno de esos coches que te conquista desde el minuto uno.
Lleva un motor potente, agradable y elástico, ¡a veces da la sensación de funcionar mejor acarreando carga!. Con su enorme depósito y su reducido consumo he llegado a constatar una autonomía superior a 1.100 Kms.
La estabilidad en vías rápidas gracias a su grandes cotas y batalla es soberbia, encima es muy maniobrable en carreteras secundarias o en ciudad, con una dirección muy bien puesta a punto.
Es un rutero ideal para afrontar grandes viajes, o largas jornadas de trabajo debido a su ergonomía. La alta postura de conducción y (lo más importante en un vehículo industrial), la textura y calidad de sus asientos, superconfortables hacen que te bajes de la cabina sin dolor de riñonada.
Salvando alguna pequeña chorradilla, su fiabilidad mecánica en sus 146.000 kms recorridos hasta el momento ha sido bastante buena.
El mejor piropo que le podría decir es que esta Jumpy casi me gusta mas que mi coche personal!.
Como reconocido fan de Citroën, pensareís que mis comentarios están algo desvirtuados, pero realmente este es uno de esos coches que te conquista desde el minuto uno.
Lleva un motor potente, agradable y elástico, ¡a veces da la sensación de funcionar mejor acarreando carga!. Con su enorme depósito y su reducido consumo he llegado a constatar una autonomía superior a 1.100 Kms.
La estabilidad en vías rápidas gracias a su grandes cotas y batalla es soberbia, encima es muy maniobrable en carreteras secundarias o en ciudad, con una dirección muy bien puesta a punto.
Es un rutero ideal para afrontar grandes viajes, o largas jornadas de trabajo debido a su ergonomía. La alta postura de conducción y (lo más importante en un vehículo industrial), la textura y calidad de sus asientos, superconfortables hacen que te bajes de la cabina sin dolor de riñonada.
Salvando alguna pequeña chorradilla, su fiabilidad mecánica en sus 146.000 kms recorridos hasta el momento ha sido bastante buena.
El mejor piropo que le podría decir es que esta Jumpy casi me gusta mas que mi coche personal!.




