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domingo, 25 de agosto de 2013

PLUMAS MÁGICAS, ALEX TREMULIS


Alexander Sarantos Tremulis es uno de esos personajes sobre los que pasas horas y horas buscando información, (casi toda en inglés), y no dejas de maravillarte con las cosas que encuentras y con su extensísimo trabajo. 
Fallecido en 1991,  miembro del Automobile Hall of Fame,  fue una personalidad capital en el escenario norteamericano del diseño automotriz del siglo XX.

I WANT TO BELIEVE
Su desbordante creatividad no ha tenido parangón. Su obra futurista y adelantada a su tiempo, sus coches, sus amistades, su vida en definitiva,  era del todo menos común,  y tal vez por ello nunca ha trascendido al gran público como mereció, a pesar de ser el diseñador del Tucker o el Chrysler Thunderbolt. 
Dato curioso; este sujeto podría ser el padre de los O.V.N.I.S. Y no es ninguna coña:


Alex Tremulis firme defensor de la existencia de los platillos voladores, como vemos en la imagen superior llegó a presentar una patente de estatuilla o adorno para los capós de sus automóviles con forma de nave espacial. 


Tras el incidente de Roswell,  que provocó el inicio de los estudios ufológicos, salieron publicados en la prensa, obra de Tremulis,  tal vez los primeros dibujos sobre como podían ser las naves y sus supuestos tripulantes extraterrestres.  Este material tuvo gran impacto e influencia sobre posteriores generaciones de autores del género Sci-fi.


Con un gran sentido del humor hizo llegar este mensaje "extraterrestre" a sus colegas: "Los seres del espacio enviar saludos a todos los empleados de diseño de Ford, firmado Gort".


Su clarividencia le permitió colaborar con las Fuerzas Armadas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial, durante ese periodo gracias a su portentosa imaginación  diseñó el proyecto Dyna-Soar, antecedente de la lanzadera y transbordador espacial y posteriormente estuvo involucrado en diversos proyectos lunares para la N.A.S.A

 VOCACIÓN TEMPRANA

Hijo de emigrantes griegos en busca del sueño americano, Alexander Sarantos Tremulis nació en Chicago,  en Enero de 1914. 
La pasión por los automóviles le vino insuflada por vía paterna, su padre médico de profesión necesitaba autos rápidos para atender las urgencias de su clientela, generalmente sus coches eran cupés biplazas. Su madre no se mostraba tan entusiasmada ante esas elecciones, y le preguntó como pensaba llevar en un deportivo a toda la familia; "De uno en uno , madre, de uno en uno".
En el consultorio de su padre también había una foto que marcó a fuego la vocación del pequeño Alex; era la foto de un bólido Duesenberg de Tommy Milton corriendo en busca de un récord de velocidad en Daytona.
Pero su importancia en la automoción no iba a estar al volante sino en los pinceles. El Tremulis niño ya hacia novillos en la escuela para acudir a los concesionarios donde reproducía con gran fidelidad los coches allí expuestos. 
Su habilidad con los lápices no pasó inadvertida a los responsables de la mítica ACD, (Auburn-Cord- Duesenberg) y con tan solo 19 años y sin previa formación en ingeniería pasaría a formar parte del equipo de diseño. Allí ascendió hasta convertirse en jefe de diseño, antes de que la empresa quebrara definitivamente en 1937. 
Su paso por la ACD no fue en vano y nos legó magnificas obras como el 812 SC, un bellísimo cupe convertible, descendiente del 810 originalmente diseñado por Gordon Buehrig. El 812 SC fue  apodado "sidepipes" por sus preciosos escapes cromados a la vista en el lateral delantero. 


EL RAYO

Alex trabajó en Custom Cars y en American Bantam y colaboró con Ab Jenkis, el Meteoro Mormón,  en un proyecto para Bonneville,  finalmente abortado.
Pero esos eran trabajos menores para un talento de su calibre y Tremulis da el salto al equipo de Ralph Roberts y John Tjaarda, juntos crean el fabuloso Chrysler Thunderbolt de 1941 construido por las Carrocerías Le Baron, carrocero de Chrysler en aquel momento.
El Thunderbolt era un futurista cupé de carrocería aerodinámica, ruedas carenadas, construido en aluminio, con un techo retráctil eléctrico,  faros también retráctiles, con elevalunas hidráulicos y sin tiradores de puertas, estas se abrían pulsando un botón.

What do you think brother? 1941 Chrysler Thunderbolt
EL HOMBRE Y SU SUEÑO

Tras la guerra, Tremulis trabajó para la empresa de diseño Tamen&Denison, hasta que un buen día tuvo noticias de un hombre que estaba proyectando un coche revolucionario, y como reza el dicho: dios los cría y ellos se juntan. Tremulis concertó una entrevista con Preston Tucker, este le recibió en su despacho:, - "disculpe solo tengo 15 minutos", a lo que Tremulis ni corto ni perezoso le contestó, -"no se preocupe eso es todo lo que va a conseguir de mi"-. Finalmente ambos estuvieron charlando varias horas sobre el concepto de automóvil que Tucker pretendía crear. Alex volvió a casa y en cinco días le envió a Preston varios bocetos, quien al verlos exclamo admirado; ¡Eso es! y le nombró su jefe de estilistas de su Tucker Torpedo de 1948.

Preston Tucker's "48"
1948 Tucker Torpedo - fvl
1948 Tucker Torpedo - fvl3
1948 Tucker Torpedo - rvr
1948 Tucker Torpedo Doors Photographed and Observed
1948 Tucker Torpedo Turn Signal

El Torpedo fue un modelo innovador,  con motor trasero, más ancho y más bajo que sus coetáneos, con un faro delantero central direccional que giraba con el volante y muchas otras patentes 

La triste historia de Tucker y su lucha titánica contra el "Public Stablishment" de la industria del motor,  es por todos conocidas gracias a la versión cinematográfica del oscarizado director Francis Ford Coppola, y si todavia desconocéis este desafortunado litigio, os remito a esta estupenda reseña del blog Lauburu43
Aquel sueño se troncó en pesadilla, el nuevo proyecto de Tucker y Tremulis denominado "Talismán",  a pesar de tal nombre,  nunca se llevó a cabo debido a la muerte de Tucker en 1950.


Tras el fracaso de Tucker, Tremulis formó parte del equipo de estilistas de Kaiser-Frazier durante dos años (1950-52). 

LA ERA FORD

Tras la segunda guerra mundial,  los EE.UU y la URSS se enzarzaron en la conquista del espacio,   culminada en 1969 con el alunizaje del hombre en nuestro satélite.
 La industria automovilística de los Estados Unidos se subió al carro de la ingeniería aeronáutica y espacial, ofreciendo durante las décadas de los 50 y 60 espectaculares Dream-Cars,  exhibidos en los conocidos como Motoramas, shows donde presentaban al público sediento de avances tecnológicos,  coches de inspirados en aviones a reacción, con alas estabilizadoras exageradas, cúpulas similares a carlingas, cromados imitando a toberas de Jets, o incluso con formas similares a naves interestelares.


Ford fue una de las marcas más activas en este sentido, presentando numerosos concepts,  obras del díscolo Alex Tremulis. Podemos afirmar que Ford explota esa visión futurista de Tremulis, más ligada a la ciencia ficción que a la realidad de la automoción de los años 50. Tremulis se convierte en el jefe de Styling Studio Advanced (Departamento de Diseño Avanzado de la compañía), reclutando nuevos talentos como Jim Powers, el creador del Ford Nucleon,  o el mismísimo Syd Mead


Una parte de su trabajo en el "Stylerama" consistía en elaborar proyectos en arcilla a escala para ensayos aerodinámicos en el túnel de viento de Ford, como los Taj Mahal, De Palma, X-100, Scorpion,  Astrion o el México (imagen superior)
Entre algunas de sus obras de ese periodo podemos citar al Ford La Tosca de 1954 (imagen inferior)

Ford La Tosca

En 1956 Tremulis hace una maqueta de arcilla del Ford X-2000, a escala 3/8,  algunos estudiosos del tema mantienen la influencia  de ese frontal en los Ford Edsel. Aunque a mi me flipa más esa trasera,  con lo que parecen ser toberas de un jet a reacción o lanzacohetes, vaya ud. a saber. Ni tan siquiera se llegó a construir un modelo de arcilla 1/1,  pero como hay gente para todo,  años más tarde otro excéntrico construyó un automovil replica del X-200

1958 Ford X-2000

Incluso estos proyectos eran demasiado convencionales para este personaje tan anárquico,  y pasó por una etapa dedicada a idear artilugios de tres ruedas.



Uno de ellos, el Ford Máxima fueron bocetos que no pasaron de un modelo a escala en arcilla construido en 1954, para conmemorar el 50 aniversario de un récord de velocidad conseguida por el Ford 999. Teóricamente un motor a reacción habría de propulsar este cohete hasta las 500 millas por hora (846,961 Km/h). 
Ford no llevaría a cabo el proyecto,  pero si Craig Breedlove,  con su Spirit of America (claramente inspirado en el Máxima). 
Craig rompió todos los Récords Guinnes de velocidad para un vehículo con ruedas en las Salinas de Bonneville en 1964 alcanzando 500 millas por hora, con un aparatoso accidente incluido.


En 1963 Ford presentaba el Seattle-Itte otra cosecha de Tremulis.
Concept llamado así por realizar su presentación en la exposición mundial de 1963 de Seattle. Dicho proyecto incluía cuatro ruedas direccionales para mejorar la tracción y el frenado, pilas de combustible, posibilidad de incorporar el sistema de fusión nuclear del Nucleon, computadora con sistema de navegación y cartografía programable, joystick en vez de volante y vidrios de intensidad variable en función de la intensidad de la luz. Dudamos mucho que el Dream-Car presentado en la expo llevara todos esos gadgets y por fortuna la era atómica nunca llegó a la automoción.

FORD GYRON (GYRO-X)

Tal vez este fue el proyecto más personal y ambicioso de Tremulis. Los primeros bocetos datan de 1956. El objetivo era reducir la superficie frontal en búsqueda de una mayor eficiencia energética y mejor penetración aerodinámica. Para lograrlo decide eliminar de un plumazo dos ruedas,  y sustituirlas por un mecanismo denominado Gyroscopio, de ahí el nombre del concept. En esta grabación podemos observar su espectacular funcionamiento.



El proyecto técnico fue desarrollado por Thomas O. Summers quien presentó la patente en los EE.UU. 
El ingenioso mecanismo de funcionamiento hidráulico,  no solamente permitía girar el auto en movimiento, y a la vez estabilizarlo en parado, sino que ya anticipaba un sistema de Kers, (como en los actuales F1), permitiendo aprovechar  la energía producida en la deceleración, para almacenarla y aprovecharla posteriormente en fase de aceleración.  


Tremulis y Syd Mead formaron equipo contra la cúpula directiva de Ford, encabezada por Elwood Engle quien no confiaba demasiado en tal revolucionario artefacto. A pesar de esta oposición ambos consiguen crear un  concept operativo. Desafortunadamente para su presentación en sociedad se decidió presentar un Dream-Car sin el mecanismo Gyro, en su lugar y en la parte trasera se optó por instalar dos ridículas ruedecillas. Esto fue una afrenta demasiado grande para sus creadores, tipos con una personalidad y una creatividad demasiado desbordante y díscola para sus jefes. Ambos acabaron saliendo de la compañía. Antes de ello, Tremulis fue puesto a cargo de la sección de camiones. 
Tras su despedida de Ford, Alex tuvo ofertas suculentas,  entre otras la del departamento de diseño de GM, donde reinaba un tal Harley Earl, pero a lo mejor frustado por su paso por otra gran compañía, o tal vez marcado por aquella foto de la consulta de su padre, decidió perseguir su sueño personal, y crear:

 LA MOTO MÁS RAPIDA DEL MUNDO

Para ello se asoció con Bob Leppan dueño de un concesionario de motos Triumph de Detroit y piloto habitual de la Semana de la Velocidad de Bonneville. 
En 1966 en "The Salt Flats",  el Gyronaut X-1 rojo y plateado con publicidad de su concesionario,  consiguió el récord absoluto sobre dos ruedas,  gracias a su marca media de 245,667 millas a la hora (395,36 Km a la hora).

Además del Gyronaut X-1, estuvo involucrando en otros proyectos relacionados con la busqueda de récords de velocidad en Bonneville; el Wingfoot Express Goodyear y el Green Monster. 
Dos de sus últimos diseños fueron para los japoneses de Subaru;  el Brat y el X-100
Alex escribió regularmente en la revista Road&Track, y fue consultor en la realización del film "Tucker, un hombre y su sueño". 
En 1987 fue homenajeado por la Asociación de Ingenieros de la Automoción, por ser el diseñador de uno de los automóviles más importantes del ultimo medio siglo; el Tucker.


En este post quedarán muchas de sus intrigantes creaciones en el tintero,  pero abajo os dejo links donde encontrar más información si os maravillan tanto como a mi los tipos originales y peculiares como fue este hombre. 




lunes, 8 de agosto de 2011

AB JENKINS, LA LEYENDA DE BONNEVILLE


Es por todos sabidos que a los norteamericanos les chiflan las carreras de coches. Es muy importante matizar la diferencia fundamental entre las competiciones de motor a los dos lados del charco, a los europeos nos apasionan las curvas (en  circuito también) mientras los yankees las desprecian. ¿La razón de ello?,  tal vez tenga que ver con la orografía del terreno. En los EE.UU disponen de bastísimas extensiones de terreno llano, donde apenas aparece una colina, es por ello que asocian la palabra competición del motor (con algunas honrosas excepciones como la subida a Pikes Peak o la Formula Indy) a circuitos ovales o carreras de aceleración pura en linea recta, protagonizadas por Dragsters y en la obtención de récords absolutos de velocidad.
Esa ultima palabra " VELOCIDAD" con mayúsculas  es dogma de fe en Bonneville, casi tanto como la religión mormona.



Si nos fijamos en el mapa por satélite de los Estados Unidos Costa Oeste, en el estado de Utah a la altura de Salt Lake City veremos una enorme mancha blanca. En contra de lo que podía parecer desde las alturas,  no es nieve o hielo. Es sal. Esta sal es todo lo que quedo de un mar prehistórico, donde nadaban a sus anchas dinosaurios. Con algún cambio climático el mar se quedó dividido en varios  lagos, el más importante  Boneville, cuyo nombre se debe al el primer no indignena en llegar a aquel territorio. Junto al lago encontramos los Salt Flats. Estas son enormes extensiones de tierra lisa como el cristal, recubiertas por una fina capa de sal. Las que rodean a Salt Lake City tienen una extensión total de 160 millas cuadradas y  los primeros colonos que allá por el 1.810 atravesaron este mar yermo sufrieron severas cegueras y algunos perdieron la razón a causa de los espejismos. Otros que tuvieron peor suerte y se perdieron en este infierno,  tuvieron que recurrir al canibalismo para sobrevivir.
Actualmente los carros tirados por caballos de los colonos,  han dado paso en este inhóspito lugar a los curiosos artefactos motorizados de unos adorables chalados,  que buscan batir los récords de velocidad terrestre. Se trata de la Semana de la Velocidad de Bonneville
Muchos de vosotros queridos lectores habréis oído hablar de ella, también os sonará el nombre de Burt Munro, piloto motociclista legendario,  del que incluso se llegó a realizar recientemente un film. Estimo sin embargo que no seréis tantos los que conozcáis  la historia del verdadero pionero y responsable del auge de Bonneville. Ab Jenkins.

Boys of Bonneville Movie Trailer from Price Museum of Speed on Vimeo.


Jenkins no fue el más veloz y debe compartir la gloria con nombres como Malcom Campbell, quien abandonó la hasta entonces pista de cazarecords de Daytona y se fue al corazón de Utah con su Bluebird. Consiguió superar su propio  récord un lejano 3 de Septiembre de 1935, alcanzando los 400 Km/h. Con él se inauguró una serie de récords protagonizado por George Eyston, Jhon Rodhes, Craig Breedlove, Tony Green, Arthur Art y Gary Gabelich. Este hombre fue el primero y el último en alcanzar la vertiginosa velocidad de 1.000 Km/h en Bonneville. A partir de esas velocidades se estimó como más idónea la pista de Black Rock Desert en el desierto del Colorado.
Pero en ningún momento Bonneville ha caído en el olvido y sigue siendo una reunión habitual la primera semana de Agosto tanto para aficionados al motor como para competidores que quieren probar los limites de sus creaciones normalmente preparaciones caseras, conocidos como "Lakesters".
No obstante como decíamos David Abott Jenkins, conocido como Ab, fue el primero y el más carismático en competir en estas superficies saladas. ¿por qué os preguntareis? pues para empezar este mormón practicante de la religión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los últimos Días es el poseedor del mayor número de récords mundiales de la historia del deporte,  y ojo al dato, en 1932 se convirtió en el primer y único hasta el momento hombre en conducir durante ¡ 24 horas seguidas !.

Ab Jenkins  nació en Spanish Fork, el 25 de Enero de 1883. Sus padres eran originarios del País de Gales y se mudaron a Salt Lake City en 1887. Tras la muerte de su padre se vio obligado a enrolarse en la construcción del ferrocarril entre Denver y Rio Grande. Allí trabajo como pintor y decorador de carteles, aunque también aprendió el oficio de  carpintero y constructor de casas, convirtiéndose en empresario y construyendo gran cantidad de edificios en la zona.
Jenkins  adquirió su primer automóvil en 1906 y la fiebre de las competiciones se fue apoderando poco a poco de él. Participó en varias carreras de resistencia en Atlantic City y en una loca carrera de velocidad (en aquel entonces),  recorrió la distancia que separa a New York de San Francisco en 86 horas y veinte minutos.
Fue en 1925 cuando un amigo suyo que había estado trabajando en la construcción de una carretera en las salinas le reta a una carrera contra el tren.

Jenkins no se lo piensa y bate al tren en más de cinco minutos. A partir de esa carrera Ab descubre el tremendo potencial de los Salt Flats. Jenkins tuvo una loca idea, demostrar de que seria capaz de pilotar durante  24 horas. La idea contó con la ayuda del fabricante  Pierce-Arrow que le facilitó un auto de 12 cilindros y 175 cv de potencia. Ab quería recorrer sin interrupción 2.400 millas (unos 3.862 Kms). La gente se rió de él pero con ayuda de unos amigos estableció un recorrido circular de 10 millas,  clavando estacas en las salinas.  Remolcaron un vagón de transporte de ganado para alojar los cronometradores y los talleres. Desmontaron el parabrisas y el guardabarros del Pierce-Arrows, Ab como única protección contaba con unas gafas de sol y una grasa que se esparció por toda la cara para protegerse del abrasador sol.

Su plan consistía en recorrer un promedio de 100 millas a la hora. Sus cronometradores le iban informando mediantes gruesos carteles de sus tiempos. Ab se permitía el lujo de escribir notas sobre la marcha y les arrojaba al pasar junto  a ellos. Tan solo paraba cada dos horas para repostar combustible. Ni siquiera entonces se bajaba de su vehículo y tan solo aprovechaba para beber y comer algo. Jenkins  atribuía esa resistencia física  a su religión que le impedía beber alcohol y fumar. ¡Ah y tampoco tomaba café!. Tras un día entero pilotando, Ab bajó sordo por el ruido de su motor.
Ab  había fallado en sus predicciones, no había recorrido 2.400 millas, al final fueron 2.710 a un promedio de casi 113 millas por hora.
Volvió a correr al año siguiente con otro Pierce-Arrows esta vez desafió a una tremenda tormenta con vientos de hasta 60 km/h. que se llevaron  por los aires las tiendas de campaña del personal. Ni el viento ni la tormenta impidieron conquistar otro nuevo récord de resistencia. Y a apunto de llegar a meta mientras pilotaba a mas de 125 millas por hora (unos 200 km/h) se sacó una navaja y se afeito saliendo del coche bien afeitado y bien aseado.

Las hazañas de Ab no pasaron desapercibidas a otros cazarecords como el ingles Sir Malcom Campbell o Geoge Eyston, Bonneville se estaba convirtiendo en visita obligada para todos aquellos que quisieran batir algún récord de velocidad terrestre.
Pero Jenknis no era un loco peligroso o un desequilibrado. Era todo un caballero y en el más puro Fair-Play,  cuando se enteró de que otro piloto John Cobb  intentaría batir sus registros de velocidad, Jenkins se desplazó a los Flats y puso a disposición de Cobb todo su equipo. Este batió sus registros pero el primero en alegrarse y felicitarlo fue el propio Ab Jenkins, en las salinas prevalecía el buen rollo por encima de la competición.
Pero el mormon estaba dispuesto a contratacar. En 1939 Jenkins trajo a Bonneville su nuevo bólido. Lo llamo el Meteoro Mormon III.
Era un diseño de de Auguie Dusenberg,  tenía de cabo a rabo nada menos que 6 metros y 40 cms. Estaba impulsado por un motor de avión de 12 cilindros capaz de ofrecer una potencia de 750 cv a 2.000 rpm. Estaba preparado para alojar dos motores de avión curtis,  sin embargo el segundo nunca fue utilizado. De haberlo hecho se estimaba su velocidad punta en unos 400 millas por hora (unos 643 kms/h). El vehículo estaba equipado con gomas Firestone. Tenía un deposito de gas con capacidad de 493 lts. Por supuesto este auto no fue diseñado en un Pc ni testado en un tunel del viento...para probarlo ya estaba Jenkins. En una de aquellos test el meteoro se incendió y Jenkins tuvo suerte de salir con vida en medio de las llamas. Tan solo dos semanas más tarde tanto Ab como su meteoro mormón estaban listos para atacar todos los récords.

La popularidad de Ab entre sus vecinos hizo que le eligieran alcalde de Salt Lake City a pesar de que nunca se presentó a las elecciones ni hizo ningún discurso. El alcalde más racing de la historia ocupó este puesto hasta 1943.
En 1940 el recién elegido alcalde protagonizó una de sus gestas mas sonadas. A sus 57 años ya no estaba físicamente preparado para hacer una de sus legendarias cabalgadas en solitario de 24 hrs. Así que contrató los servicios de otro piloto, Cliff Bergere. Bergere era un consumado volantista que había participado en la Indy y también era "cascadeur". Ambos batieron el récord de velocidad de las 24 hrs, con un registro de 161, 8 mph. Este récord no sería batido hasta 1990, 50 años después y por un equipo de ocho pilotos. Jenkins condujo 14 horas por 10 de Beregere, este se deshizo en elogios a su compañero nada mas bajarse del meteoro Mormon, dijo" Me quito el sombrero ante Jenkins, cualquier hombre que pueda conducir durante seis horas seguidas al ritmo de Ab, es una maravilla. Yo nunca ví antes nada como esto"
Muchos fabricantes tantos de autos como de neumáticos emplearon a Ab para comprobar la resistencia de sus productos, el mismo Jenkins se jactaba de ser el hombre que mayor numero de ruedas había reventadas.

El día del trabajo de 1950 batió nada menos que 26 records mundiales y estadounidenses en sus amados Salt Flats, alcanzó una velocidad máxima de 200 millas por hora en un circuito de 12 millas, estableció los records mundiales de velocidad en la distancia de 100 millas, haciendo una media de 296 Km/h y en las 200 millas , consiguiendo una media final de 307 km/h. Además se adjudicó la velocidad media más alta para un motor en una hora de funcionamiento continuo , llegando a una media de 305 km/h. Recordemos que todas estas hazañas las consiguió a la edad de 67 años de edad.
Por cierto lo que nunca ha podido ser batido hasta nuestros días es su registro de velocidad de 48 horas. En 1936 rodó con Babe Strapp, su piloto de refuerzo durante 48 horas a un promedio de 148,64 millas. Esto es lo que yo llamaría un tipo infatigable.
Jenkins  fallecía el 9 de agosto de 1956 en Winsconsin donde había ido a conducir el coche de seguridad para una competición local.
Ab Jenkins es tal vez uno de los nombres más injustamente olvidados de la historia del motor, sin embargo fue un símbolo entre sus conciudadanos y especialmente en la comunidad mormona,  muy abundante en el estado de Utah.
El Meteroro Mormon  III cómplice de las gestas velocisticas de Ab,  estuvo durante mucho tiempo expuestro en el capitolio, donado por Jenkins por el simbólico precio de un dolar. Ya muy deteriorado por el paso del tiempo fue sustituido por una estatua de bronce,  y el autentico fue restaurado por el hijo de Ab y actualmente ocupa un lugar de honor en un museo de la zona dedicada a la semana velocidad de Bonneville.