El cochentero de hoy es especial porque se trata de uno de esos coches que conozco bien, ya que en su día formaron parte de la familia y tuve el placer de conducir. Se trataba de también de un SRI del 1988, como el que nos ocupa solo que en color gris oscuro. Un tío materno mío me permitió llevarlo desde Barcelona hasta Zaragoza. Recién me había sacado el carné y comparado con mi humilde Renault-7, el 405 me parecía un misil y hube de realizar un ejercicio de contención para no embalarme demasiado, pues además de mi inexperiencia al volante tampoco era mi coche.
El Peugeot 405 fue denominado Coche del Año en Europa. La versión SRI portaba el motor 1.9 ltrs, que sin catalizar entregaba 125 cvs y en el Fase 2 perdió potencia a pesar de aumentar de cilindrada. Compartía plataforma con el BX, a pesar de que renunció a la suspensión hidroneumática de su primo era garantía de agilidad y estabilidad. El diseño era obra de Pinifarina, y si tenemos en cuenta de que han pasado ya casi 34 años de su creación no parece para nada un auto viejo, de no ser por sus medidas ridículamente pequeñas para una berlina actual (a su lado se encontraba aparcado un Maserati Levante , que lo hacia parecer todavía mas pequeño).
El Peugeot a pesar de luchar en una categoría de berlinas medias por aquel entonces en boga, se defendió muy bien en ventas frente a los anteriormente aparecidos en la seccion; BX, Ford Sierra, VW Passat, Renault 21, Alfa Romeo 75, y lógicamente un peldaño por debajo de los premium Audi 90, Mercedes 190 y BMW Serie 3.
Me sorprendió también el excelente estado de conservación de esta unidad, que o bien había sido encerada y pulida, o repintada recientemente.